Reunión Obama y Funes demuestra nuevo acercamiento a región, según expertos
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María Peña
Washington, (EFE).- El encuentro entre el mandatario de EE.UU., Barack Obama, y su homólogo salvadoreño, Mauricio Funes, es otro ejemplo del "cambio histórico" en la estrategia de acercamiento que busca Washington en América Latina, en particular con líderes de izquierda, aseguraron hoy expertos consultados por Efe.
Se trata del primer encuentro de Obama con el gobernante salvadoreño en la Casa Blanca, aunque ambos se vieron durante la Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago el año pasado cuando Funes aún era presidente electo.
No es la primera vez que Obama recibe a un gobernante de izquierda pues ya lo hizo el año pasado con su homólogo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y con la saliente mandataria de Chile, Michelle Bachelet.
Aunque el encuentro en sí no generó noticias, los expertos destacan el significado "histórico" de que un presidente de EE.UU. reciba en la Casa Blanca a un ex líder de la extinta guerrilla salvadoreña, a la que Washington trató de derrotar en la década de 1980 mediante ayudas de casi 6.000 millones de dólares al Gobierno salvadoreño de entonces.
Durante el encuentro de casi una hora, Obama y Funes no respondieron a preguntas de la prensa, pero el mandatario estadounidense expresó su deseo de estrechar la cooperación bilateral, en asuntos como la seguridad y el comercio, en base al "interés y respeto mutuos".
Funes, por su parte, elogió la "nueva visión" de Obama para tratar con los países de la región y reiteró su compromiso de forjar una "alianza estratégica" con EE.UU. para combatir retos comunes como el narcotráfico y el crimen organizado.
Tanto el mandatario estadounidense como su homólogo salvadoreño se presentaron como agentes de cambio en sus respectivas contiendas presidenciales y los une, según expertos consultados hoy por Efe, una visión del mundo pragmática y moderada.
Funes, del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), asumió el poder en junio de 2009 tras vencer en las urnas en marzo de ese año a su único rival, Rodrigo Ávila, de la conservadora Alianza Republicana Nacionalista (ARENA), que gobernó el país centroamericano desde 1989.
El presidente de El Salvador fue invitado a hospedarse en Blair House, un honor que el mandatario de EE.UU. reserva a sus visitas más destacadas y, según indicó la embajada de El Salvador en Washington, "esta deferencia pone de manifiesto el buen momento que atraviesan las relaciones entre ambos países".
El Gobierno de Obama "busca un mejor acercamiento con la izquierda y aunque creo que aún no tiene claro exactamente cómo hacerlo, éste es un paso muy importante en esa dirección", dijo Geoff Thale, analista de la Oficina de Washington para América Latina (WOLA, por su sigla en inglés).
Thale agregó que "la Administración del presidente (George W.) Bush tenía la tendencia a entender a la izquierda latinoamericana en términos de blanco y negro, y ahora vemos un cambio significativo con el acercamiento de Obama a los ex rebeldes salvadoreños".
Michael Shifter, analista del independiente Diálogo Interamericano, afirmó que "no sorprende" el interés de Obama en acercarse a Funes porque éste mantiene una política que, aunque de tendencia izquierdista, "combina la moderación y el pragmatismo".
"Eso puede ayudar a reducir la polarización en la región y puede ofrecer un modelo viable de gobernar", agregó.
Según Shifter, el mandatario salvadoreño "ha demostrado una destreza política al buscar un corte centrista y ha resistido con éxito las presiones de la izquierda y la derecha".
Existen, por lo demás, paralelos sobre los retos que Obama y Funes afrontan en sus políticas internas, ya que ambos intentan acercar posiciones entre sus respectivas bases y los grupos de corte conservador que intentan por todos los medios frenar la aprobación de sus máximas prioridades legislativas. EFE
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