La Duda
Por Alejandro Álvarez Manilla
Desde este fin de semana, México vive un proceso inédito: la campaña para elegir a quienes ocuparán los asientos vacantes en la Suprema Corte de Justicia de la Nación y otros órganos del Poder Judicial Federal.
Un momento que, en teoría, debería fortalecer la democracia y acercar la justicia a la ciudadanía, pero que, en la práctica, está lleno de dudas.
La primera gran incógnita es si este proceso realmente garantizará un Poder Judicial independiente o si, por el contrario, lo someterá aún más a intereses políticos.
En este arranque de campaña han dejado claro que la imparcialidad se ha convertido en moneda de cambio en el debate público.
Entre discursos sobre una justicia con “mirada social” y compromisos con la independencia judicial, la pregunta es: ¿quién le habla realmente al ciudadano que enfrenta un sistema lento, costoso y muchas veces inaccesible?
Luego está el dilema del voto. Se nos dice que la ciudadanía tendrá en sus manos la elección de los nuevos ministros y magistrados, pero ¿qué tan informada está sobre quiénes son, qué proponen y qué impacto tendrá su elección?.
Más allá de los nombres y las promesas, lo que está en juego es la capacidad del Poder Judicial de actuar con autonomía en un país donde la justicia sigue siendo un terreno en disputa.
No me queda duda: esta elección no solo marcará el rumbo del Poder Judicial, sino también el de nuestra democracia.
¿Estamos ante una campaña por la justicia o ante la judicialización de la política? La respuesta, como siempre, quedará en manos de quienes el 1 de junio marcarán una boleta que definirá mucho más que nombres.