Durango, Dgo
Aunque el 2025 cerró con una cifra inflacionaria nacional aparentemente moderada, la realidad para las familias de clase media en Durango fue distinta. Mientras el promedio del país se situó en 3.69%, la capital duranguense cerró el año con un 3.72%, consolidándose como una de las tres ciudades más caras de México. Sin embargo, para quienes perciben entre tres y seis salarios mínimos, el impacto real fue aún más severo, superando el 3.87% debido al encarecimiento de servicios clave.
El “Efecto Sándwich” en la economía local
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan una brecha marcada: mientras que los sectores más vulnerables (con ingresos de hasta un salario mínimo) registraron una inflación de apenas 2.95% —gracias a la contención en precios de alimentos básicos—, la clase media quedó desprotegida ante el alza en servicios y consumo fuera del hogar.
En Durango, este fenómeno se acentuó debido a la estructura de gasto de sus familias. El segmento que percibe entre $834 y $1,660 pesos diarios es el que más utiliza servicios privados que sufrieron los mayores incrementos:
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Restaurantes y Hoteles: 7.35% (Cabe destacar que la Canirac local recientemente confirmó ajustes de hasta el 10% en menús).
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Servicios Educativos: 5.86%
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Cuidado Personal y Salud: 5.11% a 5.84%
Durango: Una de las ciudades con mayor presión
La situación en la capital del estado es particularmente crítica si se compara con el resto del país. Al ser Durango una de las urbes donde más subieron los precios al cierre de 2025 (solo por debajo de Cancún y Tampico), la clase media local experimentó un “doble golpe”: un costo de vida más alto que el promedio nacional y un encarecimiento desproporcionado en los servicios que definen su calidad de vida.
Mientras que los hogares de bajos ingresos destinan hasta el 51% de su gasto a alimentos (donde la inflación fue de solo 1.24%), la clase media duranguense destina una porción significativa a la educación privada, salud y esparcimiento, rubros que no dieron tregua durante el último trimestre del año.
Análisis: El peso de lo “no subyacente”
De acuerdo con el análisis financiero, el componente no subyacente (precios volátiles como energéticos y agropecuarios) ayudó a mantener la cifra general bajo control. Sin embargo, el componente subyacente —donde se incluyen las colegiaturas y los servicios profesionales— se mantuvo al alza, presionando directamente el bolsillo de los profesionistas y empleados de nivel medio en la entidad.
Especialistas locales advierten que esta tendencia podría mantener el debate abierto entre las estadísticas oficiales y la percepción ciudadana. Para un padre de familia en Durango que paga colegiaturas, servicios médicos y ocasionalmente consume en restaurantes, la inflación “real” no fue del 3.72%, sino que se sintió cercana al 6%, marcando un cierre de año complejo para el motor económico de la ciudad.
