martes, febrero 3, 2026

Patrulla la choca, termina hospitalizada… y ahora nadie responde por su auto ni por su atención médica

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Durango, Dgo.–

Un caso que evidencia presuntas irregularidades, omisiones y falta de seguimiento institucional fue expuesto públicamente por Judith Yessenia Tamayo Soto, quien denuncia que, tras un choque con una patrulla estatal ocurrido el 2 de enero en el cruce de avenida Negrete y Cuauhtémoc, hasta hoy no ha recibido una solución justa ni por los daños a su vehículo ni por la atención médica derivada del accidente.

De acuerdo con su testimonio, el día del percance su estado de salud fue reportado como grave, por lo que su hermano y su esposo se hicieron cargo de los trámites ante Tránsito. En ese momento —afirma— se reconoció por mutuo acuerdo que la patrulla fue responsable, comprometiéndose a cubrir los gastos del vehículo, el cual fue retirado por grúas vinculadas al seguro de la unidad oficial.

Judith señala para este medio, que acudió en repetidas ocasiones al hospital, donde le informaron que continuarían atendiéndola “las veces que fuera necesario”. Sin embargo, asegura que no hubo nuevas valoraciones médicas, ni ajustes de tratamiento, limitándose a atribuir sus dolores al golpe inicial. Desde el accidente, dice, no ha podido volver a conducir, lo que afecta directamente su actividad laboral al requerir traslados constantes dentro de la ciudad.

El auto “desaparecido”

Dos días después comenzó la búsqueda de su vehículo. Llamó al taller donde supuestamente sería enviado y nunca ingresó. Contactó a las grúas y tampoco tenían registro. Tras insistir con distintas empresas, le informaron que el auto estaba en un yonke. Al comunicarse con la aseguradora, la respuesta fue que la póliza no estaba pagada y que debía hablar con el titular de la misma, por lo que no procedía el dictamen.

Al acudir a oficinas estatales, le indicaron que no existía expediente del caso. Ese mismo día, más tarde, recibió una llamada donde le notificaron que el vehículo era pérdida total y que sería pagado.

El conflicto escaló cuando —según relata— le ofrecieron 30 mil pesos por el auto, argumentando que en Estados Unidos (el vehículo es regularizado) estaba reportado como pérdida total. Judith asegura contar con documentos oficiales del historial de accidentes, sin que en ninguno aparezca ese estatus.

El valor del vehículo, de acuerdo con el Libro Azul, oscila entre 73 mil y 76 mil pesos. Aclara que no está solicitando compensación adicional por daños, únicamente el pago justo y correspondiente de su unidad.

Llamado a las autoridades

El automóvil está a nombre de su hermano, Jesús Antonio Tamayo Soto, y hasta ahora —denuncia— nadie se hace responsable: ni aseguradora, ni grúas, ni dependencias estatales. Judith expuso su caso públicamente para pedir orientación y la intervención de las autoridades, a fin de lograr un acuerdo justo y transparente.

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