El “garrote” fiscal empuja a la clandestinidad
De acuerdo con las observaciones de Raúl Montelongo, quien encabeza el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) en el estado, la migración hacia la informalidad no es siempre una elección, sino una medida de supervivencia. El endurecimiento en el cobro de gravámenes y el costo cada vez más elevado de las cuotas de seguridad social han asfixiado a las pequeñas y medianas empresas (PyMEs).
Muchos emprendedores, al verse entre la espada y la pared por los gastos que implica la ley, optan por bajar la cortina de la formalidad y seguir operando al margen para evitar la quiebra.
Cancha dispareja y desprotección total
Esta situación genera un escenario de competencia desleal. Mientras que los comercios establecidos cargan con el peso de los impuestos, los negocios informales operan sin estas obligaciones, creando un desequilibrio que debilita al comercio formal.
Sin embargo, el golpe más duro se lo lleva el trabajador. Al desempeñarse en este esquema, el empleado queda despojado de:
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Seguridad Social: Sin acceso a servicios médicos institucionales.
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Respaldo Económico: Cero prestaciones como aguinaldo o vacaciones pagadas.
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Futuro Incierto: Imposibilidad de generar una pensión o acceder a créditos para vivienda.
Cofres públicos vacíos: el freno al crecimiento
El líder de los empresarios subrayó que este fenómeno también le “corta las manos” al gobierno. Al haber una captación de impuestos tan baja debido a la economía informal, el Estado cuenta con menos recursos para inyectar en obras públicas, servicios de calidad y proyectos que realmente impulsen el desarrollo regional.
El contraste nacional: El Norte vs. El Sur
A nivel país, la brecha es drástica. Mientras que en estados como Coahuila, Nuevo León y Chihuahua la informalidad se mantiene “a raya” por encima del 30%, en el extremo opuesto, entidades como Oaxaca, Chiapas y Guerrero ven cómo casi el 80% de su economía se mueve en la informalidad total. Durango, por su parte, navega en aguas medias, con una tasa que oscila entre el 50% y 60%, reflejando un reto mayúsculo para los años venideros.