La Cruz Roja en Durango busca darle nueva vida a uno de los espacios más emblemáticos de la ciudad: su antigua sede en la calle 5 de Febrero, un edificio que por años fue referencia obligada de auxilio y que hoy permanece en el abandono… pero no por mucho tiempo, si la ciudadanía responde.
El delegado estatal de la institución, Marcos Vargas Aguirre, confirmó que la colecta anual 2026 no solo será para sostener la operación diaria, sino que tendrá un objetivo claro y urgente: reunir 5 millones de pesos para comenzar la rehabilitación del inmueble que muchos duranguenses aún consideran parte de su historia.
La estrategia será por etapas. En una primera intervención se atenderán los daños más críticos del edificio, especialmente en sistemas eléctricos e hidrosanitarios, que tras años sin uso presentan un deterioro importante. La intención es clara: recuperar lo esencial para que el lugar vuelva a funcionar.
Una vez superada esa fase, el plan contempla reactivar servicios médicos básicos, es decir, convertir nuevamente el sitio en un punto de atención inmediata para la población en pleno corazón de la ciudad.
Pero eso no es todo. En una segunda etapa se proyecta integrar equipo de rayos X, lo que convertiría al espacio en una unidad más completa, capaz de responder a una demanda constante en servicios de salud.
El reto no es menor. La Cruz Roja depende en gran medida de la aportación ciudadana para mantenerse activa, y este año el llamado tiene un peso especial: no solo se trata de sostener ambulancias y atención médica, sino de rescatar un edificio cargado de memoria, uno que durante décadas fue símbolo de auxilio y cercanía.
