San José, 30 abr. (EFE).- El Ministerio de Hacienda de Costa Rica informó este jueves que debido a los efectos del coronavirus en la economía el déficit fiscal del 2020 será 2,4 puntos porcentuales del PIB más alto de lo previsto a inicios de año, y la deuda será 4,3 puntos mayor.

El ministro de Hacienda, Rodrigo Chaves, explicó en una videoconferencia de prensa que los esfuerzos del Gobierno están enfocados en “evitar que una recesión profunda, pero temporal, vaya a causar un daño muy grande”.

Según las proyecciones oficiales, el déficit financiero cerrará el 2020 en el 8,6 % del Producto Interno Bruto (PIB) y el déficit primario (sin intereses de la deuda) en un 3,41 % debido al coronavirus.

Antes de la pandemia, la proyección era del 6,1 % y del 1,3 % respectivamente, lo que hubiese sido el menor déficit primario de la última década.

“Estamos implementando políticas para salir bien, con estabilidad macroeconómica y sentar bases fuertes para un renacer robusto de la economía”, afirmó Chaves.

El ministro dijo que Costa Rica enfrentará en 2020 la segunda peor recesión en 70 años, solo superada por una ocurrida en la década de 1980.

Las proyecciones del Banco Central indican que la economía costarricense caerá un 3,6 % a causa del coronavirus. Para el año 2021 el Banco Central proyecta un crecimiento económico del 2,3 %.

El ministro de Hacienda declaró que en el 2021 seguirá impulsando reformas para garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas y la competitividad del país.

En cuanto a la deuda, la proyección oficial indica que en el año 2020 cerrará en el 67 % del PIB, lo que supone un incremento en comparación con el 62,7 que había pronosticado a inicio de año.

Para 2020 Costa Rica necesitará financiación por el 12 % del PIB, de los cuales, 7 puntos corresponden a fuentes externas.

En ese sentido, Chaves dijo que existe un plan robusto de financiamiento que está en marcha, que incluye un crédito de 508 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, y otros créditos de varios organismos internacionales.

Hasta este jueves Costa Rica contabiliza 719 casos de COVID-19, de los cuales 6 han fallecido y 338 ya han sido declarados como recuperados.

Costa Rica no ha ordenado una cuarentena generalizada, pero sí ha cerrado parcial o totalmente diversas actividades económicas. Una de las más afectadas ha sido el turismo, que es uno de los motores económicos del país.

Desde mediados de marzo Costa Rica cerró sus fronteras al ingreso de extranjeros, suspendió el curso lectivo y eventos masivos, y además mantiene cerradas las playas, los parques, los parques nacionales, los bares, las discotecas y los casinos.

Está vigente una restricción para la circulación de vehículos por franjas horarias y por número de placa.

Los restaurantes, tiendas y otros negocios pequeños pueden operar a un 50 % de su aforo y con estrictas medidas de salud, mientras que los supermercados y las farmacias están abiertos pero con reglas higiénicas y para evitar la aglomeración.

La curva de casos activos viene en descenso, por lo que el Gobierno ha comenzado a permitir, con limitaciones, algunas actividades que estaban prohibidas como los gimnasios, centros de entrenamiento deportivo y los salones de belleza. EFE

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