El menor encontrado sin vida el pasado 10 de marzo dentro de un costal, en un predio del kilómetro 27 de la carretera a Casas Grandes, ya fue identificado: se llamaba Eitan Daniel y tenía apenas un año y medio de edad.
La confirmación fue hecha por el titular de la Policía Estatal, quien detalló que el caso revela un nivel de violencia que ha provocado conmoción y rabia social.
De acuerdo con los primeros reportes oficiales, el pequeño presentaba condiciones alarmantes: signos de desnutrición severa, huellas de maltrato físico prolongado y marcas que evidencian que fue atado durante largos periodos.
Pero lo que más ha indignado es esto: Eitan nunca fue reportado como desaparecido. Nadie lo buscó.
El caso dio un giro la noche del 18 de marzo, cuando autoridades estatales, en coordinación con la Fiscalía, detuvieron a cinco personas presuntamente involucradas en el crimen. Entre ellos, integrantes directos de su entorno familiar:
Su padre Su madre Su abuela Su bisabuela Y un tío
Todos ellos ahora enfrentan la justicia mientras avanzan las investigaciones.
Este caso no solo expone un hecho criminal. Abre preguntas incómodas:
¿Dónde estaban las autoridades?
¿Quién debía detectar el abandono?
¿Quién protege realmente a los niños cuando su propio hogar se convierte en riesgo?
Eitan Daniel no fue solo una víctima. Es el reflejo de una cadena de omisiones que hoy duele… y exige respuestas.
