De Cal y de Arena

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Álvaro Sanjuán

¿Usted recuerda la canción que dice: se me reventó el barzón y sigue la yunta andando? Esa parece ser, la retorica del discurso del gobernador del estado, Esteban Villegas Villareal. Cuando las y los políticos que ejercen el poder se equivocan, jamás reconocen públicamente su error y mucho menos, ofrecer disculpas a la sociedad que los eligió.

Comentamos esto, por la reciente polémica que se generó a raíz de las declaraciones del escultor Francisco Salazar, al afirmar en una entrevista que la escultura del general Villa seria trasladada a San Juan del Río. Fue tanta la presión social en contra de las intenciones del gobernador, de llevarse la escultura del general, que al final, no le quedo otra,  dar marcha atrás. Así que, la polémica por la escultura se redujo a una sola frase del médico Esteban Villegas: ¡Fue un chisme! 

Como diría el Chapulín Colorado: “¡No contaban con mi astucia!” El gobernador le agradeció a una sociedad inconforme y agraviada por sus caprichos con la frase: “No es mala idea, les agradezco que me la dieran, para llevar la escultura al crucero de San Juan del Río”. Y ya encarrerado el gato, agregó a su colección de frases con las que podría pasar “a la inmortalidad”, por ejemplo, “Yo soy el patrón, yo soy claudista que no se les olvide, seré priista hasta que me muera, y la última yo sí soy villista”. ¿Qué opinaría Don Pedro Ávila Nevarez si viviera, de la frase del gobernador? 

Seria bueno, que se le aclarara al pueblo de Durango y a la sociedad, si el lugar de donde hoy se encuentra la escultura del general Villa, es competencia delgobierno del estado o del municipio. En este contexto, tenemos una Ley Federal sobre monumentos y zonas arqueológicas, artísticos e históricos y la de Durango del patrimonio histórico y cultural. Sin embargo, la autoridad pretendía hacer con la escultura de Francisco Villa, como si se tratara de cambiar una banca de la Plaza de Armas a la Plazuela Vaca Ortiz.

Las declaraciones del gobernador Esteban Villegas no solo son frívolas, van más allá, ofenden la inteligencia de todas y todos los duranguenses. Escucharlo declarar a los medios: “Mover la escultura de Villa, no es una cosa complicada, su peso es de 8 toneladas y solo se requiere una grúa para subirla a un camión y llevarla a Juan del Río”. “¡Haigase visto!”. Y, por si fuera poco, se siente el maestro de la ironía cuando declaró: “Los chismes los hacen las políticas que tumban ballenas en el metro”. En clara alusión a la senadora Margarita Valdez. ¿Eso no será, violencia política de género?

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