Circula en redes sociales la declaración que en el supuesto, realizó la fiscal general de Durango, en donde asegura que en la Fiscalía General del Estado ya no circulan vehículos con polarizado intenso. Sin embargo, la percepción ciudadana y lo que se observa diariamente en calles de Durango apuntan a una realidad distinta.
La funcionaria afirmó que se realizó una revisión “vehículo por vehículo” para eliminar los vidrios oscuros en las unidades oficiales, bajo el argumento de cumplir con la normativa y garantizar visibilidad. Pero basta recorrer avenidas principales o zonas con presencia policial para encontrar unidades —algunas incluso con logotipos oficiales— que mantienen cristales totalmente oscuros.
🚓 Lo que se dice vs lo que se ve
Mientras desde la Fiscalía General del Estado de Durango se habla de transparencia y cumplimiento, ciudadanos cuestionan:
- ¿La revisión fue parcial o solo en papel?
- ¿Existen excepciones dentro de la misma corporación?
- ¿Se aplican las reglas igual para todos… o solo para algunos?
El tema no es menor. En un contexto donde la autoridad exige a la ciudadanía evitar polarizados por motivos de seguridad, la falta de congruencia en unidades oficiales genera desconfianza.
El fondo del problema
Más allá del discurso, el mensaje que se envía es delicado: si las instituciones no cumplen lo que predican, se debilita la credibilidad. Y en temas de seguridad, la confianza lo es todo.
La eliminación del polarizado no es solo una cuestión estética o administrativa; implica transparencia, identificación de autoridades, ejemplo y prevención de abusos. Por eso, la exigencia ciudadana es clara: que lo que se declara, se cumpla… y se vea.
