“Solo quería abrazar a sus padres”: la historia de Kevin González que terminó un 10 de mayo

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Un diagnóstico devastador, una batalla contra el tiempo, padres detenidos por migración y un último abrazo que millones siguieron con el corazón en la mano. Así terminó este 10 de mayo la historia de Kevin González, el joven de 18 años que murió tras reencontrarse con sus padres luego de semanas de angustia y presión internacional.  

Kevin González era un joven de origen mexicano nacido en Chicago. Su vida cambió drásticamente a inicios de 2026, cuando fue diagnosticado con cáncer de colon metastásico en etapa 4, una enfermedad agresiva que rápidamente avanzó por su cuerpo.  

De acuerdo con reportes de medios estadounidenses, Kevin había viajado a Chicago para visitar a familiares cuando comenzó a sentirse mal. Tras varios estudios médicos recibió el diagnóstico terminal. Desde entonces, quedó bajo el cuidado de su hermano Jovany Ramírez mientras los médicos confirmaban que ya no existían tratamientos capaces de detener la enfermedad.  

Mientras Kevin luchaba por sobrevivir, sus padres, Isidoro González Avilés y Norma Anabel Ramírez Amaya, permanecían en México tras haber sido deportados años atrás de Estados Unidos. Cuando la salud del joven empeoró, intentaron obtener visas humanitarias para acompañarlo, pero las solicitudes fueron rechazadas.  

Desesperados, ambos decidieron cruzar nuevamente la frontera de manera irregular para intentar ver a su hijo antes de morir. Sin embargo, fueron detenidos por autoridades migratorias y enviados al Centro Correccional de Florence, en Arizona.  

La historia comenzó a viralizarse luego de que Kevin enviara mensajes públicos suplicando poder despedirse de sus padres. El caso generó una fuerte reacción en redes sociales y medios de comunicación tanto en México como en Estados Unidos. Millones siguieron el caso mientras la salud del joven se deterioraba rápidamente.  

Familiares revelaron que Kevin ya no podía comer ni beber agua y que prácticamente solo resistía con medicamentos paliativos. Su única petición seguía siendo la misma: “Ver a mis papás por última vez”.  

Tras la presión mediática y legal, finalmente un juez federal en Arizona autorizó una deportación humanitaria expedita para los padres del joven, permitiendo que fueran enviados a México para reunirse con él.  

El esperado reencuentro ocurrió el sábado 9 de mayo en Durango, en casa de la abuela materna de Kevin. Ahí, después de semanas de incertidumbre y dolor, el joven pudo volver a abrazar a sus padres. Las imágenes del momento recorrieron redes sociales y medios internacionales.  

Pero la alegría duró muy poco.

La mañana de este domingo 10 de mayo, Día de las Madres, se confirmó la muerte de Kevin González a los 18 años de edad. Su fallecimiento ocurrió apenas un día después de reencontrarse con sus padres.  

Familiares y amigos comenzaron a llegar a la vivienda donde pasó sus últimas horas para despedirse del joven cuya historia conmovió a miles de personas.  

Kevin se convirtió en símbolo de una historia marcada por la enfermedad, la migración y el deseo desesperado de una familia por reunirse antes del final. Hoy, su caso deja una ola de mensajes, lágrimas y preguntas sobre todo lo que tuvo que ocurrir para que un hijo pudiera despedirse de sus padres.

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