La joven Cristell Irahí afirma que pasó meses con fuertes dolores y tuvo que someterse a cuatro procedimientos; señala que posteriormente habría sido localizado material quirúrgico dentro del área intervenida.
Lo que comenzó como una extracción de muela terminó, según denuncia públicamente una joven, en meses de dolor, preocupación y cuatro intervenciones médicas hasta que, asegura, finalmente encontraron una gasa de aproximadamente siete centímetros en la zona donde originalmente había sido atendida.

De acuerdo con su testimonio, el pasado 23 de marzo contactó a una persona identificada como Andrea “N”, con quien afirma haberse atendido anteriormente en un consultorio dental.
La denunciante relata que Andrea le habría asegurado que podía realizar la extracción, aunque en esta ocasión el procedimiento se efectuaría en la facultad donde presuntamente realizaba su residencia. Al conocerla previamente, señala, aceptó.
Es a partir de ese procedimiento donde, según su versión, comenzó el problema.
La paciente sostiene que durante la extracción participaron varias personas y que el área fue sometida a una manipulación que le provocó lesiones y posteriormente un intenso dolor.
Sin embargo, a través de una publicación, informa que lo más grave sería descubierto mucho tiempo después: una gasa de aproximadamente siete centímetros habría permanecido dentro del área intervenida.

Según relata, desconocía la presencia de ese material y durante las semanas posteriores comenzó a presentar fuertes molestias e infección.
La joven afirma que llegó a comunicar el dolor que padecía, pero que inicialmente le señalaron que podía tratarse de una reacción relacionada con el trauma sufrido por los tejidos durante la extracción.
El problema no terminó ahí.
De acuerdo con su denuncia pública, fueron meses de dolor y cuatro procedimientos posteriores hasta que finalmente fue localizada la presunta gasa.
La paciente también asegura que posteriormente buscó hablar sobre lo sucedido con la persona que originalmente la atendió y con quienes identifica como sus superiores, Martín C. y Hugo T.; sin embargo, sostiene que no recibió una respuesta satisfactoria.
En su publicación expresa además inconformidad por el trato que asegura haber recibido cuando intentó obtener explicaciones y rechaza que las complicaciones fueran atribuidas a otras condiciones o a las intervenciones posteriores realizadas por otros odontólogos.
La joven decidió hacer público el caso como advertencia para otras personas y asegura que buscará que se determinen responsabilidades.
Hasta el momento, lo relatado corresponde a la versión pública de la denunciante. Será importante conocer la postura de los profesionales señalados y, en su caso, de la institución educativa o de salud donde presuntamente se realizó el procedimiento, así como establecer mediante expedientes clínicos y valoración especializada qué ocurrió durante y después de la extracción.

