El martes ya era considera malo, antes del 13

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Antes de que alguien evitara una escalera o cambiara sus planes por un martes 13, este día ya cargaba con una mala reputación. La creencia no nació de una sola tragedia: se fue construyendo con antiguas asociaciones entre la guerra, los malos augurios y el temor al número 13.

Este 13 de octubre de 2026, el calendario vuelve a reunir esa combinación que todavía hace tocar madera a algunas personas. Pero ¿cómo comenzó todo?

El martes ya tenía mala fama… incluso sin el 13

El nombre del martes proviene del latín Martis dies, que significa “día de Marte”, el dios romano de la guerra. Esa relación con las batallas y los conflictos alimentó la idea de que no era una jornada favorable para iniciar asuntos importantes.

El miedo al martes tiene siglos de historia. El Centro Virtual Cervantes recoge un texto de 1237 que ya cuestionaba esa superstición y exhortaba a las personas a seguir con sus actividades sin temerle al día.

Es decir: mucho antes de las publicaciones virales, ya había quienes desconfiaban del martes y quienes intentaban quitarle esa mala fama.

¿Y cómo entró el número 13 en la historia?

Por separado, el 13 acumuló asociaciones negativas en distintas tradiciones. Una de las explicaciones populares lo relaciona con los 13 participantes de la Última Cena: Jesús y sus doce apóstoles, entre ellos Judas.

También aparece en el tarot, donde el arcano XIII suele mostrar una figura vinculada con la muerte. Estas asociaciones forman parte de las explicaciones culturales de su mala reputación; no permiten establecer un momento exacto en que comenzó el temor.

Al coincidir el martes con el número 13, ambas supersticiones se reforzaron y dieron forma a una fecha señalada como de mal augurio en diversas culturas hispanas.

La advertencia que pasó de generación en generación

“En martes, ni te cases ni te embarques” resume esa desconfianza. El refrán aconsejaba evitar bodas y viajes en una jornada considerada desfavorable, y ayudó a mantener viva la creencia mediante la tradición oral.

Con el tiempo, el consejo se extendió a otros planes: hay quienes prefieren no firmar documentos, no mudarse o no comenzar proyectos cuando llega un martes 13.

Una tradición con muchas explicaciones, pero sin un origen único

No existe un origen preciso y comprobado para la superstición. Su historia reúne creencias, símbolos y relatos que se fueron mezclando con el paso de los siglos.

Tampoco hay evidencia de que esta combinación del calendario provoque desgracias. Lo que sí tiene es una reputación que ha sobrevivido durante generaciones.

Hoy, unos tocarán madera y otros seguirán su rutina sin pensarlo. La pregunta queda abierta: ¿le tenemos miedo al martes 13 o a todo lo que nos enseñaron a creer sobre él?

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