Una interpretación popular asegura que la mano en la que sostiene el bastón distingue al santo de los creyentes del que protege a delincuentes. Pero ¿qué hay detrás de esa versión?
¿Bastón en la derecha para los fieles y en la izquierda para quienes delinquen? Alrededor de San Judas Tadeo circula una creencia que atribuye significados distintos a sus imágenes dependiendo de la mano que sostiene ese objeto.
La versión vincula la figura que lleva el bastón en su mano izquierda con narcotraficantes, ladrones y secuestradores, mientras presenta a la que lo sostiene en la derecha como protectora de las personas “buenas”.
Aunque esta interpretación aparece documentada en reportajes y estudios sobre religiosidad popular en México, no corresponde a una distinción reconocida por la Iglesia católica ni significa que existan dos santos diferentes.
“San Juditas” es una forma cariñosa de llamar a San Judas Tadeo. El diminutivo es utilizado por sus devotos y no identifica, por sí mismo, una devoción vinculada con actividades delictivas.
Una imagen invertida y una explicación que se volvió popular
El sacerdote José de Jesús Aguilar Valdés ha explicado que la diferencia entre algunas imágenes surgió cuando reproducciones impresas fueron copiadas de manera invertida: el bastón que aparecía en la mano derecha terminó del lado izquierdo.
Según esa explicación, sobre el cambio visual se construyó la idea de que una figura protegía a quienes actuaban bien y la otra a quienes cometían delitos.
Sin embargo, esa versión debe entenderse como una explicación atribuida al sacerdote, no como un origen histórico definitivamente demostrado. Tampoco hay sustento suficiente para afirmar que un cártel específico haya creado la variante.
En 2008, la Arquidiócesis de México difundió el comunicado San Judas Tadeo y algunas desviaciones de su culto, en el que reconoció que personas que delinquen lo consideran su patrono, pero rechazó que el santo interceda para favorecer actos contrarios a los mandamientos.
El significado religioso del bastón también es distinto al que le atribuye esa creencia. De acuerdo con la publicación católica Desde la Fe, representa su caminar misionero y constituye un signo apostólico y de autoridad doctrinal.
Que algunas personas busquen protección en su imagen no convierte esa práctica en una enseñanza de la Iglesia. Mucho menos permite identificar la conducta de un devoto por la figura que tiene en casa, lleva consigo o coloca en un altar.
La creencia existe; la supuesta división entre un San Judas de los creyentes y otro por el narco que pertenece a la interpretación popular.

