Durango, Dgo.— Una visita para llevar flores y una ofrenda a su hermano se convirtió en un nuevo motivo de preocupación para Bere Pulido y su familia: denunciaron públicamente que una sepultura reciente ocupa parte del pasillo y de la entrada al sepulcro de su familiar, en el panteón de Tapias, ubicado por la salida a Mazatlán.
De acuerdo con su testimonio, el espacio que quedó para transitar es tan reducido que dificulta acercarse a la tumba. Además, aseguró que durante su visita dos personas mayores tropezaron y cayeron al intentar pasar por ese punto, que identificó como un pasillo principal, a un costado del descanso.
La familia ya había enfrentado otro conflicto por los terrenos
Bere relató que su hermano falleció hace siete años y que, en aquel momento, su mamá compró dos terrenos juntos. Sin embargo, señaló que uno de ellos fue revendido, lo que derivó en una demanda.
Según su publicación, aquel conflicto incluso obligó a exhumar el cuerpo de su hermano para que se restituyera el terreno adquirido por su madre.
Ahora, la familia enfrenta una nueva dificultad. Bere estimó que la sepultura que obstruye parcialmente el acceso fue realizada entre cuatro y cinco días antes de su visita, pues su mamá acude con frecuencia al lugar.
“Acomodar a los muertitos donde pueda”
La denunciante afirmó que, al pedir una explicación, la persona encargada del panteón les respondió que los terrenos habían sido revendidos varias veces y que debía “acomodar a los muertitos donde pueda”.
Siempre de acuerdo con el relato de Bere, el encargado ofreció hablar con los familiares de la persona recién sepultada para que colocaran únicamente una placa pequeña.
Para la familia, esa propuesta resulta insuficiente: el espacio para acercarse a la tumba de su hermano seguiría siendo reducido, además de las dificultades que representa para quienes transitan por el pasillo.
Bere hizo pública la situación para solicitar orientación y encontrar una solución que permita visitar a su familiar con seguridad y respeto.

