Padres de familia cerraron una escuela primaria para exigir una respuesta de la Secretaría de Educación, pues aseguran que dos grupos llevan más de un mes sin maestro.
De acuerdo con los inconformes, la falta de docentes afecta a estudiantes de primero y tercero de primaria, quienes durante este tiempo no han contado con un profesor a cargo de sus grupos.
Ante esta situación, las familias decidieron impedir el acceso al plantel como medida de presión para que las autoridades educativas atiendan el problema e informen cuándo se cubrirán las vacantes.
Los padres señalaron que mantendrán el cierre hasta que alguna autoridad de la Secretaría de Educación se comunique con ellos y les dé información sobre una solución.
Su exigencia es que los niños puedan retomar sus actividades con un maestro asignado. Mientras tanto, la falta de una respuesta mantiene en conflicto a una comunidad escolar que reclama algo básico: docentes para sus hijos.

