A 22 días: el estadio Azteca presencia “la mano de Dios” un 22 de junio

Bogotá, 23 may (EFE).- Al minuto 51 del partido entre Argentina e Inglaterra, por los cuartos de final de la Copa Mundial México’86, el 0-0 entre ambas selecciones se rompió para dar la ventaja a la Albiceleste en una jugada que no olvidará ninguno de sus protagonistas. Era el 22 de junio y “Dios” metió la mano.

No era un partido cualquiera, era para los argentinos poner en el campo de juego la rabia y el dolor que les había provocado la Guerra de Las Malvinas, que dejó 649 muertos en un conflicto en el que, en 1982, resistió un poco más de dos meses ante las poderosas fuerzas armadas británicas.

Esta vez la batalla era en el campo del estadio Azteca de Ciudad de México. Esta vez el general argentino era Carlos Salvador Bilardo y no se vislumbraba una victoria aplastante de los dirigidos por su colega inglés Bobby Robson.

Llegó el minuto 51, un rebote alto puso el balón entre el punto penalti y las cinco con cincuenta. El portero Peter Shilton, de 1,85 metros de estatura, se elevó para despejarlo, pero Diego Maradona, 20 centímetros más pequeño, saltó y anotó, al parecer con la cabeza.

Enseguida corrió a celebrar a la línea de oriental y miró de reojo al árbitro del partido, el tunecino Ali Bennaceur, que validó la anotación. Argentina 1-Inglaterra 0.

El reclamo de los ingleses no se hizo esperar porque Maradona no cabeceó la pelota, en verdad la mandó al fondo de la red con la mano izquierda.

Cuatro minutos después, el propio Maradona recorrió casi todo el campo como una saeta, dribló a cuanto inglés se le cruzó por el camino y anotó el que hasta hace poco fue considerado como el mejor gol de los mundiales. En ese momento nadie se acordó de su anotación con “la mano de Dios”, según la bautizó él mismo ese mismo día.

Para Argentina vinieron después Bélgica en semifinales y Alemania en la final. Entonces la Copa del Mundo se pintó de celeste y blanco por segunda vez. EFE