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A bordo del crucero Zandaam cunden el miedo y esperanza a la vez

Ana Mengotti

Miami, 2 abr (EFE).- Pasajeros del crucero Zandaam que se encuentra frente a la costa de Florida a la espera de la autorización para entrar al puerto Evergaldes, en Fort Lauderdale (Florida), dijeron a Efe que sienten “miedo y esperanza” a la vez.

Los pasajeros contactados por Efe, que comparten un camarote, pidieron no ser identificados para “no complicar nada” la operación de desembarco que en principio está prevista para hoy.

Aun falta la aprobación final de las autoridades del condado Broward (sureste de Florida) al plan diseñado por el grupo Carnival para que se le permita el atraque en Port Everglades y el desembarco de la mayor parte de los pasajeros, entre los cuales hay enfermos de COVID-19, algunos en estado crítico.

Los dos pasajeros, que se han mantenido sanos a lo largo del viaje de casi un mes están ansiosos por tocar tierra y más aun por volver a sus casas.

Aunque ya ven tierra y el crucero navega “muy despacito” en esa dirección, tienen miedo de que sus esperanzas se frustren al final de un viaje que comenzó el 7 de marzo en el puerto de Buenos Aires.

“Es terrible. siento taquicardia”, dice uno de ellos.

Las horas de llegada del Zandaam y del Rotterdam, al que se traspasó el pasado fin de semana a un grupo de pasajeros sin síntomas, han sido atrasadas varias veces en la planilla del puerto Everglades por razones que no se han explicado.

Los dos barcos cuentan con una autorización preliminar del Comando Unificado, formado por representantes de la Guardia Costera, el Deparyamento de Salud de Florida y otros organismos, pero falta la luz verde definitiva.

Las horas pasan y a bordo del Zandaam, o al menos en el camarote de los pasajeros contactados por EFE, pues están aislados, crece el nerviosismo.

“Lo he pasado muy mal encerrado. Mucha angustia”, dice uno de ellos.

Llevan aislados desde por lo memos el 22 de marzo, fecha en que la compañía Holland America Line, del grupo Carnival, informó de la muerte de cuatro pasajeros de edad avanzada y de que había pasajeros y tripulantes con síntomas parecidos a los de la gripe.

Sin tocar tierra llevan todavía más. La última vez que pudieron bajar los pasajeros fue en Punta Arenas (Chile) el 14 de marzo. Todos los puertos en el viaje desde allí hasta Florida se les cerraron.

“Es la primer vez que subo a un barco y créeme que la última” Quiero volver a mi casa solo eso. A estar con mis hijos”, dice uno de los dos pasajeros a Efe.

“Ojalá sea posible”, exclama con ansiedad.

Las líneas maestras del plan diseñado por Carnival para cumplir las condiciones impuestas por las autoridades del condado Broward ya se conocen.

Los pasajeros asintomáticos -unos 1.200- podrán desembarcar y tras ser sometidos a una revisión de su salud serán trasladados a aeropuertos cercanos. Los pasajeros en estado crítico serán llevados a hospitales y los que tengan síntomas leves se quedarán a bordo hasta su recuperación.

“Lo he pasado muy mal encerrado. Mucha angustia”, dice uno de ellos.

De los 1.250 pasajeros del Zaandam, ahora repartidos entre ambos barcos, 311 son estadounidenses, 248 canadienses, 232 británicos, 141 australianos, 104 franceses, 75 alemanes, 26 suecos, 17 holandeses, 11 suizos, 11 argentinos y 5 mexicanos y el resto de diversas nacionalidades.

El presidente de Holland America Line, Orlando Ashford, en un dramático mensaje emitido para pedir “compasión y humanidad” con los atrapados en el “Zaandam” y el “Rotterdam”, subrayó que son unas 9.000 personas a bordo de una docena de barcos en todo el mundo las que están en esa situación como consecuencia del coronavirus.

Los gobiernos le “han dado la espalda a miles de personas” que están “flotando en el mar” y se han convertido en víctimas del síndrome “no es mi problema”, señaló Ashford en el mensaje publicado en el blog y las redes sociales de la compañía.

El “Zaandam” solo encontró una mano amiga en Panamá que lo puso en cuarentena pero permitió que otro barco de la misma compañía, el Rotterdam, se acercara para el transbordo de los pasajeros asintomáticos y luego dio un permiso excepcional a ambos cruceros para cruzar el canal interoceánico. EFE

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