miércoles, abril 21, 2021
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Abdo Benítez despeja incertidumbre de los paraguayos a través de Twitter

Asunción, 28 mar (EFE).-Los paraguayos conocieron este sábado que les aguarda una quincena de “aislamiento total” con un Twitter del presidente paraguayo, Mario Abdo Benítez, que de forma escueta rompió la incertidumbre creada por el propio Gobierno la víspera, cuando se habló de una flexibilidad de las medidas excepcionales contra el COVID-19.

Ese nuevo periodo de aislamiento se extiende hasta el 12 de abril en las restricciones a la circulación de personas durante las 24 horas del día vigentes desde el pasado lunes, salvo para los servicios básicos institucionales y privados, como supermercados, farmacias y personal relacionado.

El plazo finalizaba la medianoche de este sábado, por lo que el país estaba pendiente esta mañana de un anuncio al respecto por parte de la Presidencia, y pese a las declaraciones el viernes del mandatario.

Abdo Benítez anticipó entonces que el domingo proseguiría esa cuarentena extrema, si bien indicó que este sábado se daría más detalles de su extensión.

Las mismas llegaron vía twitt, a lo que siguió la disposición de dos excepciones, una para habilitar el pago a los funcionarios la próxima semana y divulgada por un asesor jurídico de la Presidencia en una breve rueda de prensa.

VERSIONES CRUZADAS

Sin embargo, el avance del mandatario del viernes no logró despejar del todo el suspense entre una ciudadanía que minutos antes había escuchado al ministro del Interior, Euclides Acevedo, asegurar que para este domingo las restricciones se ceñirían a las horas nocturnas.

Y con ello regresar a las diurnas decretadas antes, una espita para una gran parte de la población que vive del trabajo informal, sin seguridad social en un país que sigue sin salvar la brecha de la desigualdad y la pobreza.

Más allá de una posible descoordinación de comunicación dentro del Ejecutivo, o de una supuesta existencia de posturas contrapuestas, Abdo Benítez ponía las cosas en su sitio esta mañana.

“Después de escuchar a todos los sectores. He decidido mantener el aislamiento total hasta el 12 de abril.Pido un esfuerzo más a todos. Continuemos solidarios con nuestro sistema de salud”, publicó en su red social.

Reafirmando así sus declaraciones de anoche, tras la de Acevedo, en las que reiteró que se va a priorizar la salud pública ya que “la economía se puede recuperar y como dije desde el primer día el objetivo es salvar vidas”.

Palabras que se pueden entender como un posicionamiento con los profesionales de la salud, partidarios de mantener a la población en sus casas frente a la opinión de los gremios de productores, a favor de suavizar esas medidas ante el coste económico del parón productivo.

GANANDO TIEMPO

Con la aparición del COVID-19 en Paraguay, que hasta la fecha ha dejado tres muertos y 56 contagiados, el Gobierno delegó el cerco sanitario a la crisis en Julio Mazzoleni, el ministro del ramo.

Esa conducción llevó al primer decreto de cuarentena, luego ampliado hasta el 12 de abril, con la suspensión de las clases y de las reuniones masivas como los partidos de fútbol.

Después endurecido por las limitaciones a la circulación bajo el lema “Quédate en casa” y hoy ampliadas.

Además del cierre de fronteras y el cierre aéreo del país, donde solo operan los vuelos de mercancías.

Y dentro de la admisión del propio Gobierno de que el sistema de salud pública, con una histórica carencia de infraestructuras y de personal de blanco, no tendría la capacidad de abordar una gran expansión de virus.

Se trata por tanto de contener el coronavirus con la prevención y a la espera de que la red sanitaria se refuerce con más camas, insumos y profesionales.

LA FACTURA SOCIAL

La estrategia de aislamiento social lleva aparejado un coste social que el Gobierno intenta solventar con una ley de emergencia promulgada esta semana, tras la aprobación del Congreso, para hacer frente al impacto económico del coronavirus.

La ley implica una línea de crédito de hasta 1.600 millones de dólares, que elevaría la deuda pública paraguaya al 27 % de su producto interno bruto.

Permitirá al Ejecutivo adquirir compromisos por ese valor que se destinará al sistema sanitario, a transferencias al Instituto de Previsión Social y subsidios a trabajadores formales e informales.

Además de conceder un plus salarial a los trabajadores sanitarios, financiación a las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) y exoneraciones del pago de la factura de la luz en función de un determinado consumo.

Algo que no ha contentado a sectores de la oposición como el Frente Guasu, la mayor formación de izquierda de Paraguay, que critica que el plan mantenga la actual estructura tributaria en uno de los países de la región con menor carga fiscal.EFE