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Abraham González, un apasionado del Frontenis

  • El destacado frontenista duranguense hace un repaso sobre los logros obtenidos a lo largo de los años

Por Ociel Saucedo

El destacado frontenista Abraham González nació un 13 de marzo de 1986 y desde los 4 años comenzó a practicar esta disciplina por la que siente una gran pasión que aprendió de su padre Eduardo y su hermano mayor Omar.

Fue en las míticas canchas de Tapias, ubicadas al sur de la ciudad, donde Abraham dio sus primeros pasos en este deporte que más adelante le traería grandes logros  a lo largo y ancho de la república mexicana.

Con tan solo 6 años de edad supo lo que era competir en un torneo de nivel nacional, fue en la ciudad de Coatzacoalcos, Veracruz, donde debutó y lo hizo en grande. A partir de ahí comenzó una brillante carrera que hasta la fecha le sigue otorgando grandes satisfacciones, “tuve que competir en una categoría mayor ya que no había niños de mi edad, en esa ocasión fui segundo lugar a nivel nacional, de ahí me fui a competir a Celaya, Guanajuato, donde me traje dos primeros lugares ya en mi categoría”, señala Abraham.

Pero no fue sencillo, para obtener este palmarés Abraham debió sobreponerse a la falta de apoyo por parte de las autoridades del deporte en Durango, situación que prevalece en la actualidad, ya que él mismo debe costearse todos los gastos cada vez que sale a competir.

No obstante, Abraham considera que los más valioso que le ha dejado esta disciplina son las amistades, el disfrutar lo que hace, así como los viajes y el sacrificio que hicieron sus padres para que él y su hermano Omar pudieran jugar juntos. También ha sido de gran valía el apoyo de su esposa Magdalena, quien lo acompaña a sus competencias.

Quizás las páginas más gloriosas de su andar en los frontones las escribió teniendo como pareja de juego a su hermano Omar, con quien tuvo una relación de amor y respeto dentro y fuera de la cancha. Su entendimiento les permitió competir en otras latitudes y poner en alto el nombre de Durango.

“Jugar con él era lo mejor, era mi hermano, mi sangre, gracias a Dios siempre nos llevamos bien jugando, para mis padres era un orgullo vernos jugar juntos, siempre nos entendimos y apoyábamos, siempre intentábamos hacer las cosas un poco mejor”, señala.

Sin embargo, al paso de los años Omar fue encontrando otra pasión a la cual dedicarle su tiempo: el motociclismo, disciplina a la que se entregó en cuerpo y alma como lo hizo con el Frontenis, hasta que un accidente sobre la rúa a Mazatlán a principios del año 2018 cortó su existencia y dejó un gran vacío en sus seres queridos.

Este golpe fue devastador para Abraham y sus padres, Eduardo y Ana Isabel, pero eso no lo alejó de las canchas, por el contrario significó una motivación más para competir, pues ahora lo hace en memoria de su hermano y a él dedica sus logros.

En los próximos meses Abraham tiene pensado salir a más torneo para competir codo a codo contra los profesionales, “más adelante tengo pensado abrir una escuelita, hay mucho talento en Durango pero falta pulirlo, hay muchos chavos que les gusta este deporte”, dijo Abraham quien tiene aún mucho por ofrecer en esta disciplina