Inicio > Noticias > Local > Adiós al “Jefe Alfonso”, 66 años al servicio de la Cruz Roja

Adiós al “Jefe Alfonso”, 66 años al servicio de la Cruz Roja

“Nuestra vida es una vida prestada, si no dejamos nada en el trayecto de nuestra vida no dejamos nada”.

Alfonso Valdés Zamarripa

Por: Javier García R.

Sus restos fueron recibidos donde por 66 años fue su segunda casa

Con un sentido y emotivo homenaje el “Jefe Alfonso”, como era conocido al interior de las filas de la Cruz roja, fue despedido entre alegría, llantos y orgullo, por ser un elemento ejemplar, lleno de valores y sobre todo de vocación por servir a los demás.

Fue tras 66 años de pertenecer a la benemérita Cruz Roja delegación Durango que personal del cuerpo de veteranos, administrativos, familia y amigos dieron el último adiós y su respectivo pase de lista a Alfonso Valdés Zamarripa, en las instalaciones de la que fue por tantos años su segunda casa, ahí en la calle Reforma y 5 de Febrero.

Es en voz del comandante Rubén Ruvalcaba, en representación de Guillermo Pérez Gavilán, delegado de la benemérita institución, que se dio este breve y simbólico reconocimiento a quien él mismo mencionó como “mentor de tantas y tantas generaciones de elementos”.

Justamente fue el comandante Ruvalcaba el encargado de hacer memoria de aquello que para ellos fue la huella que dejó el “Jefe Alfonso”, y que tanto taladraba en las mentes de todos esos jóvenes y no tan jóvenes, que hasta hace unas semanas se encargaba de la formación de los que estaban por ingresar, a quienes una y otra vez repetía: “Nuestra vida es una vida prestada, si no dejamos nada en el trayecto de nuestra vida no dejamos nada”, así es como se le recordaba.

Durante las palabras para recordar al “Jefe” se hizo hincapié sobre la necesidad de seguir con esa escuela y esa semilla que dejó en tantas generaciones, con esa disciplina recta además de valores muy marcados que, para él, hacían mucha falta para aquellos que apenas estaban iniciando en el mundo del servir como voluntarios, porque como se repetía frecuentemente, “es muy fácil entrar, lo difícil es salir”.

Amigos y familiares se hicieron presentes.

Hacer bien las cosas, traer y portar el uniforme con orgullo y gallardía eran valores fundamentales para el que fuera líder durante tantos años en la benemérita institución, de alguien que muchas veces dejaba sus temas familiares para acudir a resolver situaciones de la corporación y por lo que fue, es y será, querido por todos aquellos en quienes dejó huella.

Finalmente, el comandante Rubén Ruvalcaba finalizó sus palabras y el último adiós acompañado del sonar de las sirenas con un “jefe, esta es y siempre será tu casa, desde hace 66 años estuviste aquí y siempre seguirás estando. Jefe, hasta pronto y un abrazo hasta donde te encuentres”.

error: Content is protected !!
A %d blogueros les gusta esto: