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Alberto Mielgo, un artista que aboga por una animación diferente y adulta

Redacción Cultura, 27 mar (EFE).- Tras más de dos décadas trabajando en el mundo de la animación para gigantes como Disney, Netflix o Sony, el español Alberto Mielgo ha ganado hoy el Oscar al mejor corto de animación con su trabajo más poético y personal, “The windshield whiper”.

Pintor, diseñador y cineasta, autodidacta en todas esas facetas, Mielgo (Madrid, 1979) descubrió su pasión desde bien pequeño cuando le regalaron un cómic de Tintín y a los seis o siete años empezó a hacerlos él mismo, tanto el dibujo como la narración.

Aunque se matriculó en una escuela profesional, lo tuvo que dejar porque no se lo podía permitir, según explicó hace unos días en una entrevista con Efe.

Su carrera empezó con trabajos en películas infantiles de animación como “La leyenda del pirata Barbanegra” (2001) o “El Cid: la leyenda” (2003). Posteriormente se fue a Londres donde trabajó haciendo “storyboards” para “Corpse Bride” de Tim Burton, la saga de Harry Potter o vídeos musicales de Gorillaz.

En 2012 dio un salto cualitativo al asumir la dirección artística de la serie “TRON: Uprising” de Disney, labor que fue reconocida con un Primetime Emmy y un premio Annie de animación.

De Londres se fue a Los Ángeles, contratado por Sony como diseñador de producción de “Spider-Man: Into the Spider-Verse”, aunque lo acabó dejando por “diferencias artísticas”.

Otro paso importante en su carrera y del que se siente especialmente orgulloso es el corto animado “The witness” (2019) que escribió, diseñó y dirigió para la serie de Netflix “Love, death and robots”, creada por Tim Miller y David Fincher.

Con él ganó tres premios Emmy y acabó de convencerse de que lo suyo es trabajar por “una animación diferente y adulta”.

Lleva una década establecido en Los Ángeles, aunque pasa largas temporadas en Madrid, donde tiene su productora, Pinkman, con la que ha rodado “The windshield whiper” en coproducción con el también español Leo Sánchez Studios.

El corto, que tuvo su presentación en el Festival de Cannes y puede verse en abierto en la web thewindshieldwiper.com, arranca en el interior de un café donde un hombre se pregunta qué es el amor y con una narrativa fragmentada se detiene durante doce minutos en distintos instantes, desde un cruce de miradas en unos apartamentos a una pareja ensimismada en Tinder en un supermercado.

Mielgo no quiere explicar nada ni tomar partido, solo retratar momentos que hagan pensar sobre cómo ha cambiado el amor y el lugar que ocupa en nuestra sociedad.

El cineasta se ha convertido hoy en el primer español que gana un Oscar al mejor corto de animación y el tercero en estar nominado después de Javier Recio por “La dama y la muerte” (2009) y Nuria González Blanco por “Late afternoon” (2018), aunque éste era de producción irlandesa.

Era uno de los cuatro representantes españoles en el Teatro Dolby de Los Ángeles este domingo, junto a Javier Bardem, nominado por “Being the Ricardos”, y Penélope Cruz y el compositor Alberto Iglesias, por “Madres paralelas”. EFE

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