Alejandro Marcovich dice que “el rock es una forma de expresión, no de vida”

alejandro-marcovich-dice-que-el-rock-es-una-forma-de-expresion-no-de-vidaGuadalajara (México), 26 nov (EFE).- Contrariamente a lo que algunos artistas asumen, “el rock es simplemente una forma de expresión, no una forma de vida”, asegura el guitarrista Alejandro Marcovich, quien se encuentra en la mexicana Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara para presentar su libro “Vida y música”.


El ex integrante de la banda Caifanes narra sus 35 años de carrera musical, además de aspectos más íntimos de su vida, en este volumen, dejando a un lado las polémicas porque, afirma en una entrevista con Efe, siempre “salgo adelante con lo que realmente soy”.

En su trayectoria, ha volcado sus emociones en una tarea en la que se ha desempeñado como “músico en el amplio sentido de la palabra”, es decir, también como compositor, productor, arreglista e incluso “educador, por qué no”.

Poner todas sus experiencias sobre papel, a manera de “zigzag”, fue un “ejercicio de memoria muy bonito”, con el que no costó echar la vista atrás a los momentos difíciles, porque con la distancia “lo ves hasta con cierta condescendencia”.

“No fue escrito cronológicamente y por eso creo que es un libro tan entretenido”, valora Marcovich, quien el pasado año publicó su trabajo discográfico en solitario más reciente, “Alebrije”.

Su etapa en Caifanes, que abarca únicamente “un 10 % del libro”, la cubre el capítulo “Ser o no un caifán”, una encrucijada que deriva de que “la empresa llamada Caifanes ha estado manoseando” el hecho de que “si estás en la banda eres y si ya no estás, no eres”.

“Pero a fin de cuentas, a mí qué, yo soy músico, es más, mi arte va mucho más allá de estar o no estar en la banda”, defiende.

Y agrega que ser un “caifán” no es “una etiqueta que te acredite profesionalmente como artista”; asimismo, “hay muchos que son famosos y es cuestionable si son o no son artistas o son producto de mercadotecnia”.

“La gente hoy en día me reconoce como alguien que tiene un sonido propio, un discurso y un arte muy personal, eso es lo que realmente importa”, sentencia.

En su caso, hubo gente que “impulsó una imagen negativa acerca de mi persona, profesionalmente hablando y como ser humano, pero afortunadamente, eso sale tarde o temprano a la luz, la calidad de persona que soy y la calidad de artista”.

Con raíces de Europa del Este, nacido en Argentina y exiliado a México junto con su familia en la adolescencia, Marcovich resuelve este cóctel geográfico diciendo que, sencillamente, se reconoce “como latinoamericano”.

“A los 21 años emprendí mi batalla larga para darle a mi guitarra eléctrica una identidad marcadamente latinoamericana”, asegura.

Por eso, en su música se reconocen, además del sonido eléctrico, rasgos de la cumbia y del bolero, entre otros géneros musicales propias de América Latina.

La misión personal que emprendió en su juventud para buscar un sonido identificativo continúa hasta la fecha: “Lo sigo perfeccionando, adornando y profesionalizando en mis arreglos, y en mi mano izquierda, que es la que elige las notas”, concluye el guitarrista. EFE