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Alertan sobre riesgo de consumir carne inyectada

El presidente de la Unión Ganadera Regional de Durango (UGDR) Rogelio Soto Ochoa, habló sobre la necesidad que las personas puedan conocer y distinguir el tipo de carne que consumen, aseverando que por la demanda que se tiene algunas empresas han optado por inyectar diversas sustancias al ganado, lo que posteriormente detona en enfermedades cardiovasculares o infartos.

La carne es una proteína que por mucho tiempo se ha consumido en el mundo, y aunque México es uno de los principales productores, la realidad es que no todos cuidan el ganado de la forma adecuada y en el afán de poder cubrir la demanda de consumo deciden realizar algunos otros procesos que les ayude na ofertar mejor y seguir generando ganancias, sin tomar en cuenta que esto puede poner en riesgo la vida de las personas.

En este sentido el presidente de la UGRD dio a conocer que la calidad de los productos cárnicos que actualmente se ofertan en el estado y en distintas partes del país no es la mejor, esto debido a la demanda de consumo del mercado y a que, por el afán de no perder algunos pesos, las empresas han decidido implementar otras alternativas para poder seguir cumpliendo.

Manifestó que al momento de adquirir la carne en algunos establecimientos y empresas nacionales grandes, las personas pueden percibir que la calidad de la proteína es buena, sin embargo la realidad es que en muchas ocasiones no es la idónea, pero los trabajadores utilizan una máquina de “inyectado”, la cual ayuda a mejorar el color de la carne por medio de colorantes, además de que se agregan algunos aditivos, conservadores, saborizantes, agua y otras sustancias para poder acrecentar la porción.

“Estos procesos de inyectado, en su mayor parte es agua, combinada con algunas otras sustancias que mejoran la imagen del producto, pero qué es lo que sucede realmente, que si yo tengo un pedazo de carne de un kilo más o menos y la inyecto, me puede llegar a pesar un kilo trescientos o más, pero en realidad, todo lo demás no existe y las personas se dan cuenta al momento de cocinar, cuando la carne se les reduce en gran manera, pero aquí el peligro es que el tamaño reduce pero todo lo que se le inyectó ya queda impregnado en el producto y es lo que se consume”, señaló.

Manifestó que en reiteradas ocasiones se han acercado a él para que adquiera este tipo de máquinas inyectoras para poder hacer “negocio” y generar ganancias, pero por estar conscientes de lo que esto implica la negativa ha sido recurrente; “nosotros en el rastro que tenemos a nuestro cargo, hacemos todos los proceso de la manera natural y correcta, se mata el animal y se distribuye la carne, pero como es, y aunque me han realizado diferentes ofertas para implementar este tipo de máquinas y con esto poder distribuir en mayor proporción el producto, pues nosotros como administración nos hemos negado, por estar comprometidos con nuestra gente y porque antes que cualquier ganancia está la vida de las personas”.

Respecto a los riesgos para la salud que implica el consumo de estos productos, Soto Ochoa comentó que van desde enfermedades cardiovasculares, hasta infartos cuando las personas se encontraban perfectamente de salud; “debemos estar conscientes de que cada cuerpo es distinto y que reaccionará diferente, pero sin duda sabemos de personas que se encontraban bien de salud y comenzaron a tener ciertos malestares o enfermedades sin algún tipo de razón en específico y en otras ocasiones existen personas que sufren hipertensión y al consumir esto les detona y mueren, entonces es alarmante y urgente que las personas aprendan a reconocer la calidad de los productos”.

Acerca de si la Secretaría de Salud y la Cofepris tienen conocimiento de este problema, manifestó que deben contar ya con la información, ya que son quienes realizan los controles y estudios a estos productos, pero desconoce por qué no se ha hecho nada hasta el momento, por lo que no queda más que exhortar a las personas para que traten de comer lo más natural posible la carne, y adquirirla directamente de las carnicerías.

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