Alumnas paraguayas gritan en las redes su hartazgo por el acoso en las aulas

Noelia F. Aceituno

Asunción, 12 jun (EFE).- La difusión de fotos tomadas por sus compañeros por debajo de la falda del uniforme fue el detonante que llevó a las alumnas del Colegio Cristo Rey, en Asunción, a plantarse ante el acoso en las aulas, una situación que se repite en todo el país, como quedó patente en las redes sociales.

A principios de junio, las estudiantes de secundaria de este centro privado aprovecharon la formación matinal para tomar la palabra y hacerles saber a sus compañeros que no iban a tolerar la propagación de esas imágenes y ponerles de frente ante su culpabilidad por divulgar esas imágenes.

La protesta se acompañó con una sentada en el colegio y con pegadas de carteles en los que las adolescentes recordaban a sus compañeros de pupitre que el largo de sus faldas no les autorizaba para tomarles fotografías ni para publicarlas.

Al mismo tiempo que las jóvenes clamaban su hartazgo y reivindicaban su derecho de acudir tranquilas a clase, dos exalumnas del Cristo Rey, Luciana Frutos y Cielo López, de 20 y 18 años, intuyeron que esos comportamientos no se limitaban solo a este colegio de Asunción.

Les bastó abrir un perfil en Instagram, @Colegioslibresdeacoso, en el que las estudiantes pudieran hacerles llegar sus experiencias a través de mensajes privados, para confirmar su hipótesis.

“Queríamos escuchar la historia de la gente que nos cuenta cómo se siente y poder demostrar que, en serio, somos demasiadas las afectadas y que estamos cansadas de esa ‘normalidad’, que es algo que para nosotras no está bien”, comentó López en una entrevista con Efe.

Tanto ella como Frutos aseguraron que nunca sufrieron acoso de manera directa en el Colegio, pero que ya habían escuchado testimonios similares.

Esas experiencias son las que han comenzado a visibilizar en sus publicaciones de Instagram, en las que mantienen el anonimato de las afectadas, pero ambas son conscientes de que la denuncia no debe quedar solo en una red social.

“Tratamos de darles orientación, para que busquen a alguien de confianza, para que no se queden calladas, que no sea solamente entre pantallas lo que les está pasando y vayan más allá”, enfatizó Frutos en una conversación con Efe.

Las experiencias que comparten en su perfil suelen coincidir en el denominador del acoso sexual, desde fotos sin permiso a manoseos sin consentimiento, aunque ambas insistieron en que su intención es denunciar cualquier tipo de acoso dentro de las aulas.

Su temor ahora es que, pasado el impacto mediático del pronunciamiento de las estudiantes del Cristo Rey, vuelva a olvidarse la frecuencia con la que se registran este tipo de abusos en las escuelas y se normalicen, de nuevo, estos comportamientos.

“Nosotras no queremos que esto pase así de una semana, que haya sido un ‘boom’ de seguidores e historias y hasta ahí. Queremos que esto continúe y que sea algo que se piense y se analice todos los días (…), que sea siempre constante hasta que se solucione”, afirmó López.

Para Frutos no basta con “quedarse con el testimonio y el cartelito” y apostó por instalar esta conversación en las escuelas.

“Que se sienta la problemática, que la gente sepa, escuche, vea, hable. Que se debata en los colegios. Es un ambiente que se está generando”, afirmó con optimismo.

Sin embargo, ninguna de las dos quiere convertirse en voz de este movimiento y prefieren limitarse a ser “el canal que les da la iniciativa a las estudiantes” para que ellas expresen sus demandas.

Su etiqueta, #Colegioslibresdeacoso, no conseguirá la repercusión del #noesno o del mundial #metoo, pero gracias a ella han logrado visibilizar un problema normalizado en la sociedad paraguaya y, por ende, también en las escuelas. EFE