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¡¡Árbitro, la porra te saluda!!

  • Silbantes solos contra el mundo, son blanco fácil de agresiones

El árbitro, al mismo tiempo que es la autoridad en un campo de juego, es la persona más expuesta y vulnerable, pues debe lidiar con el feroz temperamento de 22 jugadores que en su afán de ganar la contienda están dispuestos a todo tipo de artimañas. A eso hay que agregarle la euforia de las porras en las gradas, quienes suelen propinar insultos a los silbantes incluso antes de que inicie el encuentro y al finalizar lo culparán si su equipo no resulta victorioso.

Y es que ofender al silbante es algo tan característico del futbol que incluso une a los rivales, pues se trata del villano favorito, el blanco perfecto de los agresores. El uniforme negro de un árbitro es símbolo de autoridad, como si se tratara de un juez portando su tradicional toga al momento de una disputa legal. Pero eso no impide que los jugadores le hagan sentir su enojo tras una marcación que no les favorece.

No obstante, el nazareno debe tragarse esos insultos y en base al reglamento de juego, sumado a su criterio, debe llevar a buen término las acciones. Lo quiera o no, el árbitro siempre estará envuelto en la polémica, es parte de su naturaleza.

“El arbitraje ayuda a formar a las personas, el carácter, la honestidad y la personalidad, hay muchos valores, muchas situaciones que el árbitro adquiere a través de los partidos, a través de años, esto no es cosa de un fin de semana, son centenares de partidos para adquirir madurez y esos valores que se necesitan para estar dentro de una cancha”, señaló Marco Ortiz, uno de los silbantes más conocidos en el medio duranguense, quien en la actualidad funge como delegado de los Árbitros Profesionales y es padre de Marco Antonio el “Gatillo” Ortiz, quien goza de actividad constante en la Liga MX, llegando a pitar partidos de alto riesgo como el clásico América-Guadalajara.

En Durango son unos cuantos los silbantes que dictan justicia en los campos de futbol. Algunos lo hacen porque sienten una intensa pasión al portar las tonalidades oscuras y gozan con la adrenalina que se genera tras el silbatazo inicial. Sin embargo, otros lo hacen únicamente para satisfacer una necesidad económica, ya que lo ven como una fuente extra de ingresos.

Uno de los personajes más conocidos en el arbitraje duranguense es Rogelio Flores, quien ha tomado fuerza en los últimos años a raíz de los partidos que ha dirigido, como aquellos encuentros de leyendas entre América y Guadalajara, así como América y Cruz Azul.

Este silbante afirma que para ser árbitro “es necesario que sientas esas ganas de querer ser árbitro, ese amor por este trabajo y después estudiar bien las reglas de juego. Lo que más me gusta del arbitraje es que sigues estando dentro del deporte que te gusta, pero desde otra perspectiva y haces muchos más amigos”.

EXPUESTOS A AGRESIONES

Todos los árbitros están expuestos a una agresión verbal y en casos extremos a una agresión física. El pasado 16 de febrero del presente año en el municipio de Guadalupe Nuevo León, se dio a conocer el fallecimiento de un árbitro amateur de nombre Juan Hernández, mismo que fue agredido por un jugador llamado Jonathan G, quien empujó al silbante y este último se golpeó en la cabeza con una piedra para después perder la vida. Este hecho causó eco en todo México, pues abrió el debate nuevamente sobre si existen condiciones adecuadas para que los árbitros realicen su trabajo.

Al respecto, en Durango un grupo de árbitros comandado por Rogelio Flores lanzó la campaña denominada “No violencia física ni verbal hacia los árbitros”, la cual consiste en hacer conciencia a los amantes del futbol que el árbitro antes que nada es un ser humano y también puede cometer errores, además invita a hacer conciencia de que el futbol es solo un deporte que sirve de esparcimiento y diversión.

El último acto violento en contra de un árbitro registrado en Durango se dio hace apenas unos días en la Liga Dominical de la Unidad Deportiva 450, donde el silbante René Quezada Amparán, con una trayectoria de 38 años, recibió un golpe cobarde por parte de un jugador que no estuvo de acuerdo en una expulsión a un compañero. Afortunadamente este hecho se registró y todo indica que el agresor estará fuera de las canchas durante un año.

“En mi trayectoria he sufrido agresiones verbales siempre, no faltan, pero físicas apenas hace una semana sufrí una por una falta que le cometieron a un chavo y la marqué, pero el chavo gritó y lo expulsé y se enojó otro jugador que no había participado en la falta, él me golpeó por la espalda, pero estará fuera un año de las ligas de futbol”, señaló René “La Rana” Quezada, y agrega que se debería permitir hacer demandas ante las autoridades para disminuir las agresiones a silbantes.

Sin embargo, estas sanciones en ocasiones no se cumplen, esto se debe a una falta de unión entre los hombres de negro y una dirigencia en la Asociación de Futbol del Estado de Durango que no tiene mano dura para castigar a los agresores, así lo indicó “Gato” Ortiz.

“En Durango estamos muertos a raíz de la gestión en la Asociación de Futbol que ha encabezado el contador Jesús Vargas, desde que él ingresó se ha presentado esta situación y al no haber mano dura las agresiones siguen, mientras no haya mano dura y  enérgica no se va a frenar la violencia”, afirmó.

Según Ortiz, antes había más control, porque existía una sola asociación de árbitros que prestaban sus servicios a todas las ligas en Durango y otros municipios, y todas se encontraban afiliadas, de modo que los agresores eran boletinados y no se les permitía jugar.

“Las agresiones son un tema delicado y seguirán suscitándose, requerimos que haya firmeza en la dirección de las ligas, porque hay muchas que prefieren que no se les vayan los equipos y hacen como que castigan a los agresores con tal de no perder el registro”, agregó.

UNIRÁN FUERZAS PARA FORTALECER A SU GREMIO

Sin embargo, este panorama podría cambiar, pues según Marco Ortiz se ha entablado conversaciones con otros silbantes para unir fuerzas y fortalecer a su gremio, “he platicado con árbitros como Rogelio Flores, para ver si podemos fortalecer el gremio, conformar un solo grupo para prestar el servicio a todas las ligas y tener control sobre los jugadores agresores, para en conjunto con la asociación y las ligas disminuir las agresiones”.

Por su parte Rogelio Flores afirma que el Grupo de Árbitros Nueva Generación Vizcaya está promoviendo una iniciativa que tiene como objetivo frenar la violencia contra los silbantes. Dicha iniciativa está siendo apoyada por Esteban Villegas, presidente de la Junta de Gobierno y Coordinación Política, “de ahí tenemos que sacar que los agresores la piensen varias veces para agredir a un compañero árbitro”.

Sin embargo, al margen de lo que se pueda avanzar en estos temas de unión arbitral y apoyo de los legisladores, estos experimentados silbantes brindan consejos a los jóvenes que se adentran en este mundo tan singular.

“Lo que yo les comento a los árbitros es que si sufren alguna agresión se hagan para atrás, porque si contestan están en total desventaja, lo mejor es señalar al agresor y sacarlo de la liga”, aconseja René Quezada.

Mientras tanto “Roger” Flores recomienda a sus pupilos que no se expongan a este tipo de insultos o agresiones y que se retiren de la zona de conflicto cuando está el partido, “primero los capacitamos arbitralmente para que vayan bien preparados a sus partidos que se les designa”.

Finalmente, Marco Ortiz mandó el mensaje “a los jóvenes árbitros les digo que se preparen, que estudien, el arbitraje es una actividad que se puede combinar con el estudio, pero de esto no van vivir, en cambio de sus estudios sí van a vivir. El arbitraje es una actividad que remunera a los jóvenes, que utilicen para bien ese dinero, aprovéchenlo y prepárense para que se ayuden a ser mejores personas”.