Australia avanza poco para cerrar las desigualdades con la población aborigen

Sídney (Australia), 14 feb (EFE).- Australia ha avanzado poco para cerrar la brecha con los indígenas australianos en lo que se refiere a las tasas de mortalidad infantil, detención, empleo y violencia familiar, según un informe gubernamental publicado hoy.


El informe “Cerrando la brecha”, que fue presentado ante el Parlamento en Camberra por el primer ministro, Malcolm Turnbull, señala que la mortalidad infantil, cuya tasa se pretende reducir para 2018, no está encaminado para su cumplimiento.

“Las estadísticas de la tasa mortalidad infantil son duro un recordatorio de la fragilidad de la vida (…) Estoy muy triste y frustrado porque el objetivo de reducir esta tasa de mortalidad infantil no esté encaminada”, dijo Turnbull ante el Parlamento.

La mayoría de los siete objetivos para cerrar las brechas en los sectores de Salud, Educación y Empleo se han estancado mientras que las cifras de encarcelamiento, la cantidad de menores bajo la protección de las autoridades y las tasas de violencia doméstica son alarmantes.

La hospitalización de mujeres indígenas por violencia doméstica es 32 veces más alta que las no indígenas, mientras que los menores de esta población tienen 6,7 veces más posibilidades de estar vinculados a los servicios de protección por abuso familiar y negligencia.

Asimismo, al 30 de junio de 2016 habían unos 10.596 indígenas en las cárceles australianas, lo que equivale a un 27 por ciento de la población penitenciaria, y esta cifra supone un incremento de 42 por ciento respecto a las cifras de 2006, según el informe.

En cuanto a los avances, el informe indica, entre otros, que más del 61 por ciento de los indígenas australianos entre 20 y 24 años han logrado completar la formación secundaria, lo que supone un 45 por ciento más que en 2008.

Los aborígenes australianos han sido víctimas de constante maltrato desde la colonización, además de desposeídos de sus tierras y discriminados sistemáticamente.

Incluso durante décadas y en pleno siglo XX sus hijos les fueron arrebatados para ser cuidados por familias o instituciones de blancos en lo que se denominó “la generación robada”, que afectó a unos 100.000 menores aborígenes separados de sus familias entre 1910 y 1970. EFE