Autoridades ocupan inmueble en que joven fue esclavizada dos años en México

México, 18 mar (EFE).- Un juez civil decretó la extinción de dominio de un inmueble de la Ciudad de México donde se instaló una planchaduría en que una familia explotó laboralmente a una menor de edad por más de dos años, informó hoy la Procuraduría General de Justicia capitalina.


El juez octavo de lo civil del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal emitió la resolución sobre la demanda que el 30 de septiembre de 2015 inició la Fiscalía Especializada en Extinción de Dominio respecto al predio donde se consumó el delito de trata de personas, señaló la institución en un boletín.

La gestión forma parte del proceso legal iniciado contra los responsables de la explotación de la que fue objeto una menor quien, de acuerdo con las investigaciones, entre febrero de 2013 y abril de 2015 fue obligada a realizar trabajos forzados sin remuneración alguna y era mantenida encadenada para que no escapara.

De acuerdo con los testimonios de la agraviada, los victimarios la golpeaban hasta que sangraba para que no dejara de trabajar, y cuando las heridas iban cicatrizando le arrancaban las costras.

Las pruebas aportadas por la Procuraduría permitieron en diciembre de 2016 obtener una sentencia acumulada de 150 años de prisión para cinco personas que explotaron a esta menor.

De acuerdo con el boletín, la demanda de extinción de dominio se inició contra los propietarios del inmueble en que estaba el negocio, ya que durante las diligencias que realizó la Policía de Investigación se determinó que los dueños tenían conocimiento de las condiciones a las que estaba sometida la víctima.

En octubre de 2015 el juez de la causa admitió a trámite la demanda, se presentaron pruebas de ambas partes, y se decretaron medidas cautelares para evitar que se vendiera o gravara el inmueble, que fue asegurado hasta que se emitiera el fallo.

La resolución judicial establece que es procedente la vía especial de extinción de dominio, por lo que la propiedad del predio de 250 metros cuadrados debe pasar al gobierno de la Ciudad de México, sin contraprestación ni compensación alguna.

El juez también estableció indemnizaciones para la víctima por el daño físico que se le causó, con el fin de cubrir los costos de tratamiento médico, medicinas, exámenes clínicos e intervenciones necesarias para su rehabilitación, además del pago por reparación del daño físico y moral.

La extinción de dominio es una herramienta jurídica por medio de la cual se logra la pérdida del derecho de una propiedad sobre los bienes que directa o indirectamente sean instrumento, objeto o producto del delito.

El 27 de abril de 2015, la Procuraduría informó que una joven había pasado dos años en cautiverio sometida a trabajos forzados en una planchaduría en donde fue encadenada y golpeada hasta que logró escapar.

La institución indicó en un comunicado que la joven, entonces de 22 años, solicitó trabajo en el local, ubicado en la colonia Lomas de Padierna, delegación Tlalpan (sur de la capital).

Los diversos estudios que se le practicaron a la víctima reflejaban que la joven tenía un aspecto físico de 14 años, pero sus órganos internos y funciones de los mismos correspondían a una persona de 81 debido al daño que se le causó durante su cautiverio.

En su declaración ante las autoridades, la mujer señaló que le daban de comer muy poco una vez al día, y que masticaba el plástico con el que cubría las prendas de vestir que planchaba para mitigar su hambre.

La víctima mencionó que cuando fue contratada sus patrones le ofrecieron dónde vivir y durante un tiempo le dieron buen trato, pero después la acusaron de robar cosas de la vivienda, y fue así que la encadenaron y dejaron de pagarle su salario.

En una entrevista con Efe, la joven -quien para proteger su anonimato eligió usar el nombre de Zunduri, que en japonés significa niña hermosa- dijo que el no tener miedo a nada, ni siquiera a los fuertes golpes que recibía constantemente, fue lo que salvó la vida.

Zunduri narró cómo logró escapar de sus captores la madrugada del 25 de abril de 2015. “Tres días antes de mi huida, yo pedí permiso para ir al baño, me desataron y cuando regresé a mi lugar de trabajo noté que la cadena no estaba bien cerrada, tuve que fingir”.

“Esa noche yo me aseguré que todos durmieran, en el baño había una ventana que daba al patio, salté y corrí hasta llegar a casa de una amiga”, apuntó. EFE