Bélgica vive un verano de verdad, por una vez

Hoy.es

Lara Malvesí

Bruselas, 27 jul (EFE).- Bélgica vive un verano inusual de sequía y temperaturas que superan los 35 grados, lo que ha motivado ya cortes de agua, una peligrosa concentración de partículas de ozono y el disparo de las ventas de aires acondicionados, un elemento poco habitual en las casas del país.

Los centros de crisis en Valonia y Flandes han decretado el nivel naranja tras registrar el mercurio temperaturas por encima de los 33 grados durante varias jornadas consecutivas, previsto restricciones de agua en algunos municipios y alertado de que algunos bosques están “extremadamente secos”.

Zonas del país eminentemente rurales como las Ardenas se consideran ya “altamente inflamables”, según explica a la prensa el capitán de los bomberos de Lieja, Olivier Giust.

El peligro de incendios en campo a través y bosques preocupa especialmente a los sindicatos, que denuncian falta de formación específica para una intervención poco habitual en un país donde es necesario tomar un complemento de vitamina D por la falta de luz solar.

En casi todo el territorio del país se ha detectado niveles alarmantes de las micropartículas de ozono (más de 180 microgramos por metro cúbico) a causa del calor.

Los propios parques de la capital europea ven sus plantas y flores amarillear pese a que hace solo dos semanas los responsables de parques y jardines les hacían una cuidada puesta a punto con motivo de la cumbre de la OTAN y la visita entre otros mandatarios del presidente de EEUU, Donald Trump.

En la piscina del Bois des Reves, a 40 kilómetros de Bruselas, una de las pocas al aire libre de la región, han colgado los últimos dos días desde las diez de la mañana el cartel de aforo completo, es decir, que han vendido las 1.000 entradas máximas por día, una cifra nunca vista en los 30 años de vida del parque recreativo, dijeron a Efe sus responsables.

El aire acondicionado escasea en las viviendas, bares y restaurantes y solo disponen de él algunas oficinas, centros comerciales y transportes públicos.

La temperatura dentro de las casas compite con la de la calle pues los edificios de viviendas en Bélgica están construidos con orientación y materiales pensados para potenciar al máximo el calor y la luz solar.

La portavoz del centro comercial Medimarkt en Bélgica, Jannick Selamadeer explicó a Efe que solo en las últimas dos semanas se han vendido ya un 20 % más de aparatos de aire acondicionado y ventiladores que en todo 2017.

Las propias autoridades federales de Empleo han recordado las medidas de protección y derechos adicionales de los trabajadores para evitar problemas de salud.

En el hospital Saint Jean de Bruselas aseguran que han atendido a varias personas pro golpes de calor, aunque no se ha derivado ninguna situación crítica y parte de su labor en los servicios de urgencia, como en otros hospitales, está en hacer pedagogía de como combatir el calor.

“Explicamos cosas básicas, como que es mejor no salir de casa en las peores horas del día, que es necesario beber mucha agua y solo hacer deporte con moderación”, explicó a Efe un profesional sanitario del centro.

La situación es parecida en el resto del Benelux. En Holanda, la oficina meteorológico (KNMI) espera que el clima persista y se viva el mes mas seco desde que comenzaron los registros en 1901.

El clima, que se espera que supere los 38 grados este fin de semana, es tan extraño para los holandeses que la web bol.com, la más popular en compras online en este país, informó de un crecimiento del 1260% en venta de aires acondicionados en comparación con la misma semana del año pasado.

Hace tanto calor en algunos puntos del país que el asfalto se ablanda o se derrite, especialmente en los cruces, y los puntos de ascenso y frenado, según ha podido comprobar Efe en el sur de Ámsterdam y por imágenes publicadas por la televisión holandesa NOS.

Las altas temperaturas y la falta de lluvia de las últimas semanas también han llevado una bajada de los niveles de agua, lo que ha provocado la muerte de especies marines (más de mil peces solo en un lago cerca de Rotterdam) y del avistamiento de ratas, que se alejan de los sistemas de aguas residuales en busca de alimento.

El calor empezó junio con la misma fuerza en Bélgica que los chicos de Roberto Martínez en el mundial de Rusia. Ha acompañado las celebraciones por el buen resultado de la selección y también los fastos del Día Nacional del pasado 21 de julio. Pero pasan los días y la “canicule” sigue ahí.

En Bélgica, por una vez en dos siglos, hay verano. EFE