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Birmania liberó a soldados encarcelados por masacrar rohinyás en 2017

Rangún (Birmania), 27 may (EFE).- Siete soldados condenados el año pasado a diez años de trabajos forzosos por perpetrar una matanza de diez rohinyás en la región birmana de Arakan fueron liberados el pasado noviembre, cuando solo habían cumplido diez meses de sus condenas, según se hizo público hoy.

“Esos siete soldados ya no están en nuestras prisiones”, reconoció este lunes un funcionario del Ministerio del Interior en una rueda de prensa en la capital birmana, Naypyidó, después de que la agencia de noticias Reuters publicará la noticia.

Los soldados fueron condenados por la matanza de diez hombres rohinyá en la aldea de Inn Dinn, perpetrada durante una brutal operación del Ejército birmano contra la población rohinyá del estado de Arakan, junto a la frontera con Bangladesh, en agosto de 2017 como respuesta a una serie de ataques de un grupo insurgente de la misma etnia contra una treintena de puestos fronterizos.

La matanza de Inn Dinn fue descubierta por los periodistas de la agencia Reuters Wa Lone y Kyaw Soe Oo, que fueron detenidos en diciembre de 2017 durante su investigación de la misma y condenados a siete años de cárcel por violar la Ley de Secretos Oficiales, una norma que se remonta a la época en que Birmania era parte del Imperio británico.

Los periodistas, a los que la policía tendió una trampa para apresarles, fueron liberados en una amnistía presidencial el pasado 7 de mayo, tras haber pasado 18 meses encarcelados, ocho más que los soldados que perpetraron la matanza que estaban investigando.

La matanza de Inn Dinn fue el único crimen que el Ejército birmano reconoció haber cometido durante las operaciones militares de 2017 contra los rohinyá en el norte de Arakan, aunque se defendió alegando que los asesinados eran “terroristas”, una acusación que sus familiares han negado rotundamente, y anunciando que había detenido y castigado a los responsables.

La operación militar en Arakan, que según la ONU fue perpetrada con “intención genocida”, resultó en la muerte de miles de rohinyás y la huida del estado hacia Bangladesh de la inmensa mayoría de la población rohinyá en Arakan, más de 725.000 refugiados que permanecen en el complejo de campos de refugiados más grande del mundo.

Antes de ser liberados a finales de noviembre, los siete soldados estaban encarcelados en la prisión de Sittwe, la capital de Arakan, y, según activistas políticos, disfrutaban de libertad de movimientos y privilegios dentro de la prisión que no estaban al alcance de los demás presos.

“Fuimos al alcaide de la prisión para decirle que no nos parecía justo que los soldados pudieran tener libertad de movimiento, y lo que hizo fue transferirlos a otro pabellón”, declaró a Efe Aung Than Wai, un activista político que fue condenado a seis meses de cárcel por criticar en internet a un funcionario del estado y en libertad desde el pasado diciembre. EFE

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