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Borrell apoya a Sudán para lograr la paz en Darfur durante la transición

Jartum, 1 mar (EFE).- El alto representante de la Unión Europea (UE) para la Política Exterior, Josep Borrell, apoyó hoy a las nuevas autoridades sudanesas para lograr la paz en Darfur y en otras áreas conflictivas del país, después del derrocamiento el pasado abril del presidente Omar al Bashir.

El jefe de la diplomacia europea llegó ayer sábado al país africano en su primera visita oficial de dos días para reunirse con los líderes civiles y militares que gobiernan el país de forma transitoria y acudió este domingo a la ciudad de Al Fashir, capital del estado de Darfur Norte.

Borrell se entrevistó con Malik al Tayeb, gobernador de Darfur Norte, uno de los estados que integra esta región del oeste de Sudán que fue escenario de un sangriento conflicto interétnico entre 2003 y 2008.

El alto representante europeo alabó el cambio que está experimentando Sudán, basado en el lema: “libertad, paz y justicia”.

Por ello, la Unión Europea apoya al Gobierno transitorio sudanés “para que logre la paz y la estabilidad en Sudán y para mejorar las condiciones humanitarias en Darfur”, explicó.

Asimismo, constató que las condiciones en el norte de Darfur han mejorado, pero “aún existe una necesidad urgente para encontrar una solución definitiva para los desplazados internos” por el conflicto, que la ONU cifra en 2,5 millones.

Borrell aprovechó la visita para anunciar un paquete de ayuda humanitaria adicional de 30 millones de euros para Sudán.

Por su parte, el gobernador de Darfur Norte afirmó que la situación de seguridad es “estable” y que el norte de la región ya ha dejado atrás el conflicto y ha pasado a una “etapa de construcción”.

Sin embargo, pidió a la UE que brinde más apoyo al Gobierno sudanés para que pueda “hacer frente a la situación de los desplazados y reconstruir lo que fue destruido durante la guerra”.

El conflicto estalló en Darfur cuando dos grupos armados se levantaron en armas en 2003 en protesta por la pobreza y la marginación que sufrían los habitantes de esta región, dando comienzo a una cruenta contienda que en los años siguientes causó la muerte de más de 300.000 personas, según la ONU.

El entonces presidente Al Bashir llevó a cabo una política de tierra quemada en la zona, de población no árabe a la que intentó arabizar y someter por la fuerza, con la ayuda tanto del Ejército como de milicias acusadas de perpetrar crímenes de guerra y de lesa humanidad. EFE