Brasil abre las puertas a la prisión domiciliar a más de 4.500 madres

Foto: HispanTV

Alba Santandreu

Sao Paulo, 21 feb (EFE).- La foto de una mujer con su bebé recién nacido en una celda de Sao Paulo conmocionó Brasil y abrió un debate sobre la situación de las mujeres embarazadas en los presidios del país, una cuestión que fue despejada ayer por el Tribunal Supremo.

La máxima corte del país concedió un “habeas corpus” colectivo que transformará en prisión domiciliar la prisión preventiva de aquellas mujeres embarazadas o con hijos de hasta 12 años que todavía no han sido juzgadas por los tribunales.

La decisión, que beneficiará a más de 4.500 mujeres en Brasil, fue adoptada días después de que la historia de Jéssica Monteiro, una joven arrestada con 90 gramos de marihuana y sin antecedentes penales, ocupara las principales portadas del país.

Jéssica, de 24 años, dio a luz un día después de ser detenida por tráfico de drogas y, tras una audiencia de custodia, el juez mantuvo su prisión, hasta que el Tribunal de Justicia de Sao Paulo decidió concederle un “habeas corpus” para su prisión domiciliar.

Su caso ganó una dimensión nacional después de que el Supremo tomara este martes una “decisión histórica”, como fue calificado por uno de los once magistrados del tribunal, al extender la prisión domiciliar a las presas embarazadas y con hijos pequeños que aún no fueron juzgadas en Brasil.

“Tenemos más de 2.000 pequeños brasileños que están detrás de las rejas con sus madres, sufriendo indebidamente, contra lo que dispone la Constitución”, señaló el juez Ricardo Lewandowski.

Y añadió: “Estamos transfiriendo la pena de la madre a un niño inocente”.

La decisión del Supremo, que deberá ser cumplida en hasta 60 días en todas las cárceles de Brasil, no beneficiará a aquellas mujeres que practicaron crímenes de violencia o que supusieron una grave amenaza para sus familiares.

De acuerdo con un informe del Consejo Nacional de Justicia, en 2017 un total de 622 mujeres embarazadas o lactantes se encontraban en las prisiones de Brasil, la mayoría de ellas en el estado de Sao Paulo, el más poblado del país.

Tras la divulgación de dicho documento, la presidenta del consejo y del Supremo Tribunal Federal, la magistrada Carmen Lucia Antunes, llegó a considerar “absolutamente indigno” el hecho de que hayan niños teniendo que nacer en los presidios.

La decisión del Supremo adoptada el martes es una respuesta a un proceso iniciado el año pasado por un colectivo de abogados y apoyado por diversas entidades, como la Patronal Carcelaria.

En el proceso fueron anexados relatos de mujeres que cuentan su sufrimiento en las cárceles de Brasil, cuyas condiciones de insalubridad y su hacinamiento ha sido denunciado en numerosas ocasiones por las organizaciones de derechos humanos.

Entre los casos está el de una mujer que fue aislada en una cárcel de Río de Janeiro en “estado avanzado de gestación” y dio a luz sola dentro de la celda: “Salió de allí con el bebé en brazos y con el cordón umbilical todavía dentro del útero”, según recoge un estudio financiado por el Ministerio de Justicia.

El documento también destaca el uso habitual de las esposas durante el trabajo de parto de las presas, así como la ausencia de exámenes prenatales en algunas cárceles.

“No me hicieron ningún examen, no tuve prenatal, fui para la maternidad sin exámenes. Y yo perdí (el hijo) aquí dentro”, cuenta otra reclusa.

Para Nathalie Fragoso, del colectivo de abogados de Derechos Humanos, la decisión del Supremo es “histórica” y supone “un gran paso” delante de las “fallas estructurales del sistema carcelario brasileño”.

Esta semana un magistrado del Supremo tomó otra importante decisión para el sistema carcelario de Brasil: el juez Luis Roberto Barroso determinó la transferencia de dos travestis para presidios femeninos en Sao Paulo. EFE