Brenda Flores se supera a sí misma para tutear a las damas de África

La mexicana Brenda Flores

Gustavo Borges

México, 25 ene (EFE).- Convencida de que a veces el cuerpo es como un animal doméstico capaz de obedecer órdenes, la mexicana Brenda Flores, campeona panamericana de 10.000 metros planos, ha subido la parada de sus entrenamientos de inicio de año con el fin de tutear a las favoritas africanas en los Juegos Olímpicos de Río.

“He aumentado las cargas, hago unos 160 kilómetros a la semana, el trabajo es más intenso y el cuerpo responde bien; la idea es correr rápido el Mundial de Medio Maratón en marzo y luego regresar a la pista para preparar los Juegos”, aseguró a Efe Flores.

Ayer la mexicana ganó con 1h 14:32 el Medio Maratón de Culiacán, noroeste de México, su primera competencia del año que le sirvió para clasificarse al Mundial de Cardiff, Reino Unido, en el cual, de acuerdo con su entrenador Luis Nemer, debe acercarse a 1h 12.

Con un físico ideal para las distancias largas, esbelta, no muy alta y con una mentalidad granítica, Brenda se ha desmarcado de los atletas de su país que apuestan a correr pruebas de ruta para ganar dinero rápido y cumple un paciente plan de trabajo a largo plazo, con la idea de colocarse entre las mejores del mundo en unos años.

En mayo pasado corrió los 10.000 metros en 31:45.16 minutos, con lo cual se clasificó como la latinoamericana más veloz del presente ciclo olímpico, pero la fondista considera eso como un logro menor y después del Mundial buscará acercarse a 31:20.

El entrenador Nemer asegura que si compite en una carrera rápida como la de la de Hengelo, Holanda, el 22 de mayo, Brenda puede hacer ese registro, pero ya para bajar a 31 minutos “pelados” necesitará correr los 5.000 abajo de 15:20, lo cual intentará en algún momento.

Brenda parece llamada a convertirse pronto en corredora de maratón, una prueba en la que le puede ir bien según sus características, pero no debutará en carreras de 42 kilómetros 195 metros hasta 2017 para no distraerse de los Juegos Olímpicos.

Si corre antes de agosto el 31:20 planificado por su entrenador, la atleta estará en condiciones de entrar entre las 10 mejores en la final olímpica de los 10.000 metros y podrá tratar de tú a las africanas, a las que hasta hace poco solo veía en las revistas.

“Está en fase de maduración”, dice Nemer, quien se refiere a Flores como si hablara de un trozo de grafito que, si se trabaja bien, un amanecer no tan lejano puede convertirse en diamante.

En estos días Brenda Flores vive con una emoción de principiante porque en agosto se tuteará con las míticas fondistas africanas, sin embargo no se concentra en ellas porque el atletismo es una ruleta en la cual los números son sagrados y ella debe bajar los suyos.

“Por lo pronto el cuerpo obedece”, dice al referirse a su obsesión por superarse a sí misma con el propósito de, cuando llegue el momento en Río, desplazarse a ritmo de vértigo en las primeras 22 vueltas y media de la final olímpica y al completarlas, intentar un kilómetro adicional abajo de tres minutos que le permita no desentonar en el festín de las exigentes damas de África.EFE.