Canciller ecuatoriana apuesta todas sus cartas a la ONU ante incierto destino

Proceso Digital

Daniela Brik

Quito, 3 jun (EFE).- La canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, afronta una crucial votación con la única opción de ganar la presidencia de la Asamblea General de la ONU, porque en casa es más que probable que no tenga cargo ministerial al que regresar.

Aunque formalmente aún ministra de Exteriores porque el presidente, Lenín Moreno, no ha querido despojarla del cargo para no perjudicarla en la votación en la ONU, hace ya meses que su nombre suena en las apuestas como reemplazable al frente de la Cancillería.

Su línea ideológica, según apuntan analistas políticos, representa al ala más izquierdista de un Gobierno que en los últimos meses busca el acercamiento a Washington y organismos internacionales como el FMI, como vía para la recuperación económica.

Heredera política del dogmatismo del anterior régimen de Rafael Correa, Espinosa ha rechazado, por ejemplo, condenar los sucesos en Venezuela o Nicaragua y mantenido una diplomacia más afín a la del Movimiento No Alineado y de proximidad con los países bolivarianos, de los que el actual presidente ecuatoriano ha tomado distancia.

En una reciente entrevista con Efe, Andrés Michelena, responsable de la Secretaría de Comunicación y hombre fuerte en Palacio, aseguró que la “política exterior de Ecuador la dicta el presidente”.

Y el titubeo de Espinosa en cuestiones políticas cruciales para la región no casa, aparentemente, con los cambios que promueve el jefe del Estado.

Desde el pasado 24 de mayo, la canciller goza de una licencia para promocionar su candidatura a presidir la Asamblea General, que disputa con la diplomática hondureña Mary Elizabeth Flores, a la que ha tratado de desbancar apelando al alineamiento de su país contra decisiones de la Asamblea, sobre todo en la cuestión palestina.

El permiso, que durará hasta el próximo miércoles, tiene como objeto “dedicarle una atención especial” a la candidatura de Ecuador, según señalaba una nota de su Ministerio.

Pero fuentes próximas a la Cancillería han asegurado a Efe que el pasado 23 de mayo, cuando se despedía de los funcionarios antes de partir hacia Nueva York para impulsar su campaña, en realidad lo que hizo fue despedirse del Ministerio.

“Extraoficialmente confirmó que sí (que se va). Ya se despidió”, señaló una de ellas y dijo desconocer la identidad de su reemplazo.

Michelena recordó que el presidente había solicitado el mes pasado a todos los ministros la renuncia formal con motivo del primer año de gestión.

Incidió en que en la decisión de qué titulares permanecerán y cuáles se irán, se han tenido en cuenta también “elementos técnicos”, porque “hay que cumplir los objetivos” planteado por el Gobierno.

El presidente tiene en sus manos desde hace semanas la dimisión de su canciller y según otra de las fuentes consultadas: “¡Salir sale: o sale elegida (en la ONU) o sale de Cancillería!”.

Además, en el plano interno, esta semana cerca de 60 legisladores de oposición apoyaron una solicitud para someter a Espinosa a juicio político o mecanismo de censura parlamentaria.

La critican por la posición de Ecuador ante la situación de Venezuela, así como por la crisis en la frontera norte con Colombia donde, desde enero se han registrado varios ataques con explosivos y el secuestro de cinco ecuatorianos.

Precisamente el asesinato de tres de ellos que integraban un equipo periodístico, motivó la renuncia -cese encubierto- de los responsables de Interior y Defensa, por su gestión de lo sucedido.

Y muchas voces pidieron asimismo la cabeza de Espinosa, que la misma semana que ocurrían los hechos viajó a Baku a la asamblea de los No Alineados, sus principales aliados en la votación del martes.

Por el momento, Moreno se guarda muy cerca la cartas y no revela sus intenciones, pero la intensa “rumorología de palacio” no parece dejar lugar a dudas de que Espinosa solo tiene una salida, y es la de ganar a su contrincante hondureña.

El pasado 21 de febrero, Ecuador presentó por sorpresa su candidatura, generando un rifirrafe con Honduras, que hace dos años postuló a Flores y acusó a Quito de romper un acuerdo de apoyo a la designación de cargos internacionales.

Ecuador argumentó que ese acuerdo no existe y Espinosa ha defendido sus aspiraciones presentando la candidata como “sólida, de alto nivel, (con) una persona con experiencia en el tema multilateral”. EFE