“Caras y Caretas”, por S. de la Rosa S.

“Genio y figura”

“Un hombre inteligente es aquel que sabe ser tan inteligente como para contratar gente más inteligente que él”… John F. Kennedy

El maestro Edmundo Solís Franco, que siempre fue muy dada a los dichos populares, solía decirnos con mucha frecuencia, para remarcarnos nuestra falta de cambio en la vida, “genio y figura hasta la sepultura”, o sea que seguíamos siendo los mismos.

Lo anterior viene a colación porque los principales diarios nacionales y locales nuevamente vuelven a ocuparse de la figura del expresidente de la República Carlos Salinas de Gortari, lo que nos da a entender que “genio y figura hasta la sepultura”, lo que es lo mismo que Salinas continúa con su misma vestimenta, con sus mismos trucos.

Pero solo que en todo esto existe una gran verdad, que posiblemente Salinas no ha podido ver, que si él no ha cambiado, México sí cambió, porque de él ya ni sus máscaras se usan en las esquinas por los pequeños limpiadores de parabrisas que realizan maromas para ganar algunas monedas de los automovilistas.

Salinas le falló al PRI, a pesar de que sin el respaldo de este no hubiera podido arribar a la presidencia, pero aun así se dice que fue uno de los principales artífices de su más reciente derrota, la sombra de Carlos Salinas estuvo en todos y cada uno de los actos que el tricolor ponía en marcha durante la pasada campaña electoral, pero el PRI del que él proviene ya no es el mismo, como tampoco lo es el país que él dejó.

México ha cambiado, la administración de Salinas ya es historia que se resiste a pasar, y sus antiguos incondicionales ya abordaron otros buques y navegan por otras aguas, México ya no está para turbulencias y explicaciones artificiosas, por eso qué bueno que el grueso volumen de su libro solo hable de los aciertos de su administración, de esta manera la historia de la que tanto habla lo tendrá que juzgar tal y como él lo disponga, como en sus mejores tiempos cuando estaba al frente del Poder Ejecutivo Federal.

Porque los mexicanos hemos aprendido del pasado, ya no tan fácilmente nos asustan las turbulencias, esas turbulencias que le permitieron a Salinas sacar adelante el desventajoso tratado de libre comercio, los mismos métodos que utilizó para darle la espalda a su compañero de infancia y de andanzas Manuel Camacho Solís, el mismo estilo que utilizó para desplazar del gabinete a Jesús Silva Herzog, ante la complacencia de Miguel de la Madrid Hurtado, todas estas turbulencias no serán tan fácil de olvidar sobre todo si se toma en cuenta que el mexicano ha visto pasar ante sus ojos muchas cosas por el estilo.

“Genio y figura hasta la sepultura” como los muchachos traviesos del barrio, no aprendió nada, pero también no olvidó nada, cada vez que regresa a nuestro país lo hace con ese mismo estilo “empalagoso”, forzadamente convincente, que utilizó para ablandar a los principales líderes de los diferentes partidos políticos, que lo sostuvieron durante su mandato incluyendo a los del PAN, porque le creyeron el cuento que estaban gobernando con él.

Lo más extraño de todo esto es que cada vez que viene a México trata otra vez de envolvernos con sus peroratas entre regañonas y quejumbrosas, distribuyendo culpas a otros y llamando en parte a conmiseración pública en parte exigiendo y en parte sutiles amenazas, pero sin duda siempre con la idea obsesiva de salirse con la suya.

Al parecer todo hace indicar que Carlos Salinas estará nuevamente en nuestro país, en lo que puede considerase la primera visita del 2016, ya no es noticia, al menos de primera plana.