Cardenal Brenes pide a nicaragüenses participar en procesión, pese a crisis

Agencia EFE

Managua, 29 dic (EFE).- El cardenal nicaragüense, Leopoldo Brenes, invitó hoy a los católicos a participar en la tradicional procesión del 1 de enero, pese a la crisis sociopolítica que vive el país y que ha dejado cientos de muertos y detenidos desde abril pasado.

“Hagamos el esfuerzo por participar este primero de enero en la procesión con Jesús Sacramentado saliendo como cada año del colegio Cristo Rey en Managua” a las 13.00 horas (19:00 GMT), dijo el cardenal Brenes en una carta dirigida a los sacerdotes de la Arquidiócesis de Managua, Masaya y Carazo, y distribuida a los medios.

El religioso consideró que pese a que el 2018 estuvo “marcado por una crisis política, con efectos diversos”, el clero debe “animar a nuestros fieles” a participar en esa procesión, que culminará con una Santa Misa en la Catedral de Managua.

“Motivemos a los fieles a participar en esta actividad y difundamos el mensaje del Papa, para esta jornada, donde nos exhorta a motivar especialmente a los laicos comprometidos en el ámbito social, a trabajar para que la buena política esté al servicio de la paz”, indicó.

Asimismo, Brenes apeló a que “la Madre de Dios y Madre de la Iglesia, ruegue por nosotros y nos ampare de todo peligro”.

Desde mediados de noviembre, la Policía Nacional ha prohibido las últimas movilizaciones callejeras bajo el argumento que “no autoriza ni autorizará movilizaciones a personas, asociaciones o movimientos, que participaron y están siendo investigados por sus acciones en el fallido intento de golpe de Estado”, como llaman las autoridades a las protestas contra el Gobierno del presidente Daniel Ortega.

El pasado 4 de diciembre, el mandatario acusó a “algunos” obispos de la Conferencia Episcopal de Nicaragua de formar parte de “las fuerzas golpistas” y de “sumarme alegremente al golpe terrorista y criminal” que, a su juicio, intentó derrocarlo durante las protestas iniciadas en abril pasado.

Desde el pasado 18 de abril Nicaragua vive una crisis sociopolítica que ha dejado entre 325 y 545 muertos, de 340 a 674 detenidos, cientos de desaparecidos, miles de heridos y decenas de miles en el exilio, según organismos humanitarios.

Ortega reconoce 199 muertos y 340 reos, que llama “terroristas”, “golpistas” y “delincuentes comunes”.

La Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Acnudh) y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) han responsabilizado al Gobierno de “más de 300 muertos”, así como de ejecuciones extrajudiciales, torturas y otros abusos contra los manifestantes y opositores.

Mientras el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), tutelados por la CIDH, asegura que existen pruebas para argumentar que el Gobierno de Ortega ha incurrido en delitos de lesa humanidad en el marco de la crisis.

Ortega, próximo a cumplir 12 años en el poder de manera continuada, no acepta responsabilidad en la crisis ni tampoco los señalamientos generalizados sobre graves abusos de las autoridades contra los manifestantes antigubernamentales, y denuncia ser víctima de intento de “golpe de Estado” que, asegura, ya ha sido derrotado. EFE