Casas de tierra ecológicas en Nicaragua hechas con “técnicas milenarias”

Prensa Libre Pueblos Originarios

Madrid, 4 feb (EFE).- La arquitecta española Elena Carrillo defiende la construcción “ecológica y económica” de viviendas con tierra, como en Nicaragua, aprovechando el valor de las “técnicas y saberes milenarios” de las comunidades locales, lo que permite a los pueblos, explica a Efe, “avanzar hacia su propia resiliencia”.

Desde hace seis años, ella y sus compañeros del grupo Zompopo -un arquitecto, una socióloga y una politóloga- desarrollan proyectos de trabajo comunitario de construcción de hogares a partir de materiales de la zona en el país centroamericano, donde las casas tradicionales son de tierra.

Carrillo ha apostado por ese material para su iniciativa social de construcción participativa de viviendas “Mujeres de Arcilla”, con la que ha ganado este año el Premio Nacional de ‘Tierra de Mujeres’ en España, que concede la Fundación Yves Rocher.

Argumenta que la tierra es un elemento resiliente, pues “al estar bajo nuestros pies, no necesitamos importarla desde fuera”.

Esto garantiza autosuficiencia y, además, es sostenible, en tanto que es “reutilizable infinitamente”, por lo que construir con tierra tiene una huella de carbono “casi nula”.

Defiende, además, la arquitectura autóctona porque las técnicas constructivas que se han mantenido a lo largo de la historia son saberes milenarios que se adaptan muy bien, y dan respuestas locales “mucho más interesantes que la de importar materiales y acabar construyendo igual en España que en China”.

Zompopo trabaja a través de oenegés locales que previamente detectan una necesidad en una comunidad determinada y mediante propuestas participativas gracias a las cuales las familias pueden decidir qué elementos desean mejorar en sus viviendas.

Para fomentar la igualdad, Carrillo incide en que todos los procesos que se coordinan en la iniciativa están liderados por mujeres locales, desde la toma de decisión hasta la propia obra del hogar.

Para ello, les imparten talleres de formación en la autoconstrucción, con el fin de “reforzar las capacidades locales y que así esos saberes perduren en el tiempo”.

Sin embargo, “a veces resulta difícil que las mujeres quieran liderar los proyectos en la parte más productiva de la construcción”, por una suerte de “bloqueo mental” a la hora de usar herramientas.

“Por ejemplo, algunas mujeres nos dicen que no saben medir, cuando en realidad sí saben, porque miden para la costura, lo que pasa es que no asocian estas capacidades a las tareas que normalmente no realizan ellas”, agrega.

Carrillo recalca asimismo la importancia de que los hombres participen, “sobre todo en el proceso de decisión”, para tomar conciencia de los problemas medioambientales y sociales que les afectan.

Parte de los esfuerzos de la iniciativa se han centrado en la mejora de las condiciones de las cocinas que, también hechas de tierra, funcionan con leña, lo que implica un “enorme” impacto en la deforestación de la región y acarrea graves problemas de salud, lamenta esta especialista.

Gracias a las obras, las cocinas renovadas emplean ahora algo más de la mitad de la leña que precisaban antes, asegura, aunque mantiene que “nunca se podrá eliminar por completo” el empleo de este combustible en la cocina, ya que es algo muy arraigado culturalmente.

“Hay algunos proyectos de cocinas solares, pero yo creo que eso siempre será algo complementario a su forma tradicional de cocinar”, reitera. EFE