CE aborda la negociación del “brexit” y otras prioridades del curso político

brexitBruselas, 30 ago (EFE).- La Comisión Europea (CE) celebra hoy su tradicional reunión anual para preparar el nuevo curso político, que estará centrado, entre otros asuntos, en las futuras negociaciones sobre el “brexit”, la política migratoria y los acuerdos de libre comercio con Estados Unidos (TTIP) y Canadá (CETA).

El colegio de comisarios europeos se trasladó a la localidad de Knokke-Heist, en la costa belga, para abordar “las prioridades” del próximo año de manera “informal, lejos de la atmósfera del Berlaymont (sede de la Comisión Europea) y los teléfonos que no paran de sonar”, explicó el portavoz comunitario Margaritis Schinas.

El objetivo es “discutir con calma” esos objetivos, pasar revista al año anterior y preparar “los principales mensajes del discurso del estado de la Unión”, que el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, pronunciará ante el pleno del Parlamento Europeo (PE) el próximo 14 de septiembre.

El futuro “brexit” y sus consecuencias para la UE figuran entre las principales prioridades del nuevo curso.

Digerido el amargo trago del resultado del referendo británico, los líderes europeos y los responsables comunitarios han pasado los últimos meses reuniéndose y debatiendo de manera informal sobre la futura Europa a veintisiete.

La configuración de una UE sin el Reino Unido y el nuevo marco de relaciones entre los socios europeos y ese país será uno de los principales puntos de la agenda europea en los próximos meses, pese a que aún se desconoce el ritmo y calendario del proceso de salida, cuya negociación solo comenzará cuando los británicos notifiquen oficialmente su voluntad de abandonar el club comunitario.

Ello no ha impedido que durante el verano los líderes europeos hayan intensificado sus contactos y se hayan reunido para tratar el asunto.

El pasado 22 de agosto, el primer ministro de Italia, Matteo Renzi; el presidente de Francia, François Hollande, y la canciller de Alemania, Angela Merkel, se dieron cita en Italia para perfilar las líneas maestras que debe seguir la UE tras el “brexit”, con el objetivo de discutirlas en la cumbre a veintisiete del 16 de septiembre en Bratislava.

Otra de las prioridades del nuevo curso político seguirá siendo la política migratoria.

Pese a la frenada de las llegadas de inmigrantes con respecto al año pasado, en particular de los procedentes de Grecia, la situación no deja de ser preocupante, como se ha podido comprobar en los últimos meses, cuando varios centenares de personas han muerto intentando atravesar el Mediterráneo.

Las llegadas a Italia siguen sin detenerse y, solo a fecha del 9 de agosto, el ministerio del Interior italiano había contabilizado el desembarco en el país de 100.300 inmigrantes procedentes de las costas norteafricanas, en su mayoría de Libia.

Para poner fin a esa ruta a través del Mediterráneo central se habla en la UE de la necesidad de un acuerdo con Libia similar al concretado con Turquía, pero no parece que ese objetivo sea realizable a corto plazo a la vista de la situación en ese país.

La Unión deberá, por otra parte, dar un nuevo impulso a su plan de reubicación de refugiados entre los Estados miembros, que preveía trasladar a 160.000 personas llegadas a Grecia e Italia hasta otros países comunitarios.

A mediados de julio, de esos 160.000 se había materializado el traslado de tan solo 3.056 demandantes de asilo (843 desde Italia y 2.213 desde Grecia).

La finalización de las negociaciones del acuerdo de inversiones y libre comercio (TTIP) con Estados Unidos era, al menos hasta hace poco, otro de los asuntos prioritarios de la UE de cara a los próximos meses, dado el interés en avanzar lo máximo antes de que acabe el mandato de Barak Obama en enero.

Sin embargo, las declaraciones del presidente de Francia, François Hollande, que hoy dijo que su país pedirá a finales de septiembre a sus socios europeos el fin de las negociaciones, y hace unos días del ministro de Economía alemán, Sigmar Gabriel, quien dio por fracasadas “de facto” esas conversaciones, hacen pensar en que el ansiado pacto podría retrasarse.

Por otra parte, está pendiente la ratificación del acuerdo Acuerdo Global Económico y Comercial Canadá-Unión Europea, conocido como CETA.

Presionada por los Estados miembros, la Comisión Europea propuso que el pacto fuera un convenio mixto, es decir, que requerirá la ratificación de los parlamentos nacionales (no solo del Consejo y la Eurocámara) para su plena entrada en vigor, lo que también podría conllevar complicaciones o retrasos. EFE