“Chicotito”, por Jorge Blanco Carvajal

  •  Estamos en pañales en reacción ante infortunios como el del “avionazo”

No exageramos si decimos que hasta los políticos se colgaron del “avionazo” para enviar saludos y buenas intenciones a las víctimas, como si realmente sintieran algo más que la necesidad del aplauso. El siniestro del avión de Aeroméxico, lo dijimos antes, debe servir a todos para corregir lo mucho que andan o andamos mal en la materia.  Hoy, alguien de Proteción Civil subraya que el auxilio llegó al lugar a los 15 minutos. Una pasajera entrevistada por Milenio estimó que la ayuda llegó como a los 25 minutos.  Sea cual haya sido la verdad, tres minutos que se hayan tardado son muchos, especialmente si consideramos que el accidente se produjo en los terrenos mismos del aeropuerto.  Los rescatistas los tenían prácticamente a la mano, y llegar a los 15 minutos, es una gran exageración y eso es lo que hay que revisar para saber qué pasó, o donde andaban los bomberos.  Amen de que por momentos parece que los “traga-humo” no pudieron hacer más que esperar a que el fuego consumiera la aeronave. Sobra decir que en 5 minutos pudo morir mucha gente de los 103 personas que llevaba la aeronave, cómo presumir que llegaron a los 15 minutos…? No sabemos si la orden de la comandancia del aeropuerto de prohibir el acceso hasta el lugar del accidente a otros bomberos y a otros rescatistas fue lo mejor, puesto que a pesar de que pronto llegaron a la terminal quince o más ambulancias, de nada sirvieron para ayudar al piloto y a la niña, los más perjudicados, dado que al comandante de la nave lo cargaron en hombros desde el lugar del siniestro, y pudieron lastimarlo o agravarle más la lesión que ya traía.  Patetico resulta ver el video que transmitimos en vivo para todo el mundo en donde se aprecia a dos rescatistas que salen de la terminal cargando al tripulante y lo suben, otro error, a un vehículo particular, y en él se lo llevaron hasta un hospital, cuando el consejo obliga tratar al accidentado lo mejor posible para no ir a agravarle el daño.  Nos cuentan que también se cometió una falla en el manejo de las lesiones de la pequeñita que sufrió serias quemaduras, dado que los ambulantes que la trasladaban,  llevaban otras tres personas, y primero las dejaron en diversos hospitales y al final llevaron a la pequeñita al Materno Infantil.  No somos expertos en rescate ni de atención a lesionados, pero pudimos ver a quince o más ambulancias perfectamente estaciondas en un punto del aeropuerto, pero mucho muy distantes de los lesionados que seguían clamando por la ayuda de los expertos.  No tenemos idea de dónde quedaron los resultados de los simulacros, o los simulacros mismos han sido más para el chacoteo que para darle experiencia a la gente.  También vimos en las salas de llegada del aeropuerto al director de Protección Civil del Municipio, el Ing. Israel Solano Mejía, lamentarse que le hayan prohibido con su gente entrar hasta el punto del percance, Solano Mejía es uno de los duranguenes con más experiencia en cuestiones de accidentes e incendios, y sobra decir que mucho hubiese servido su intervención.  O cómo explicarnos las gráficas en las que se aprecia a pasajeros llorando y terriblemente desesperados por encontrar el auxilio de alguien, pero que tuvieron que llegar caminando entre aquel terreno fangoso remojado por la tormenta en el que no se podía avanzar.  No pueden ni deben presumir nada.  Fallaron los protocolos de seguridad en la terminal aérea. Había muchos policías estatales y federales, pero su presencia más que inutil.  Los más estaban cerca del siniestro para evitar la presencia de reporteros, en vez de haberse concentrado todos en la ayuda a los pasajeros, dado que muchos no podían valerse por sí mismos y requerían un auxilio que los señores policías nunca les brindaron.  Estuvimos a unos metros del avión, pero cuando nos disponíamos a seguir transmitiendo en vivo una nube de perrunos policías federales nos tomó del brazo literalmente y nos ordenó salir del perímetro, so pena de echarnos, obviamente, a su estilo.  Los policías tanto estatales como federales pudieron servir mucho para ayudar a esa gente, y no hicieron lo más mínimo.  Más se concentraron, repetimos, en espantar periodistas que ayudarle a aquella gente.  No es exagerado decir que fallaron los protocolos de seguridad, por más que digan que funcionaron.  Más bien deben considerar todo lo que se falló para evitarlo, para que no vuelva a suceder y menos, en alguna circuntancia quizá peor, dado que un avión está en riesgo de caer siempre, en cualquier momento, y nadie puede decirse excento de otra tragedia de mayores proporciones, que ojalá no se presente pronto, porque entonces sí vendrá el acabose.  No obstante el elogio que brindaron tanto el gobernador José Aispuro como el director de Aeroméxico a los servicios médicos públicos y privados que atendieron a los lesionados, también fallaron.  La mayoría de los hospitales carecen de lo elemental en medicamentos y equipo más costoso, y sobre eso no abundamos para no echarle más sal a la herida, lo lamentamos nada más.  Este mediodía, incluso en el hospital 450 se enfrentan a un problema gravísimo, pues entre los médicos y personal del nosocomio, si acaso uno habla o entiende el inglés, por tanto los 65 norteamericanos lesionados no tenían forma alguna de decir qué les dolía, y los médicos, mucho menos entendían qué hacer. Triste y muy lamentable, claro, que ahí está…..NUMEROS.- Y luego, sobre los otros accidentes, los de los autobuses también siniestrados, todo mundo habla del autobús Chihuahuense, pero…lo dijimos en el momento, fueron dos autobusazos.  El otro fue el Omnibus de la Comarca que se volcó sobre la autopista Gómez Palacio-Jiménez, de manera que, no nada más se estaba olvidando a los muertos y lesionados del Chihuahuensazo, sino del Omnibusazo, donde murieron dos personas, y quedaron más de 20 lesionados.  El Chihuahuense venía de Ciudad Juárez con rumbo a Culiacán, y el Omnibus iba de Matamoros a Ciudad Juárez.  Ojalá que a las víctimas de ambos percances se les esté brindando la misma atención que tienen los del avionazo.  Ojalá.  Es todo por hoy, nos leemos en la siguiente si Dios nos lo permite, y recordarles que nuestra primicia del avionazo, por demás lamentable, sigue siendo tendencia informativa mundial.  La han visto más de 8 millones de personas en el mundo.