“Chicotito”, por Jorge Blanco Carvajal

  •  No queremos echarle a perder la tarde a nadie
  •  La magnitud del “avionazo” sorprendió a todos
  •  Muchos dejaron de hacer su trabajo, sin duda
  •  Revisen los tiempos de reacción de rescatistas
  •  El Dr. Aispuro y el Gral. Mendoza corrigieron la plana

No, no queremos echarle a perder la tarde a nadie, ni a Aeroméxico, mucho menos a las instancias de auxilio y rescate en Durango. Lo que queremos es que no vuelvan a ocurrir las desatenciones de mucha gente…..ORDEN.- Fallaron aquel martes negro muchos personajes y, a ese pesar, no murió nadie. Sí hubo muchos lesionados, pero aquello pudo, estuvo muy cerca de convertise en una gran catástrofe, que por ese lado nos deja en paz…..ACCIÓN.- Explicamos ya que nosotros nos enteramos antes que los demás medios, antes que todos, del avionazo en virtud de que uno de los pasajeros tuvo la calma y avisarnos desde la nave misma, pero de poco sirvió, puesto que la Policía Federal impidió que hiciéramos nuestro trabajo final…..PERSECUCIÓN.- El bloqueo que nos dispensó la corporación afectó nuestra labor, que no nos extraña. Lo hemos marcado muchas veces, que la policía de todos los niveles siempre asume una postura enfermiza de no permitir, y de amenazar una y otra vez a los periodistas si hacemos nuestro trabajo. Ocurrió en el aeropuerto “Guadalupe Victoria” y ha ocurrido un día sí y otro también en la cobertura de los distintos eventos policiales que se registran en Durango. Hemos pedido a las autoridades que entiendan un poquito nuestro trabajo, que de ninguna manera afecta la escena del crimen, puesto que nunca pasamos de los listones amarillos. Hemos propuesto nuestra colaboración incluso para trabajar a favor de la investigación en la medida de lo posible, pero no, los policías insisten en malmodear a los reporteros, tratándolos igual o peor que a los delincuentes. Nos lo hicieron esa tarde fatídica los federales, pero un día sí y otro también nos lo hacen los estatales y hasta los municipales, que quizá nadie les pide que persigan a los reporteros, pero lo hacen y afectan nuestra labor. Nuestra labor, sin embargo, habrá de salir adelante, puesto que por lo general los testigos presenciales nos complementan todo, como ese día, que un pasajero originario de Chicago, con raíces en Durango, tuvo la inentendible calma de llamarnos desde el avión en crisis. Algo inconcebible, puesto que primero nos llamó y luego hizo por su vida y por ayudar a sus compañeros del fatídico vuelo 2431…..AVESTRUZ.- Aquella infeliz tarde, y ante la desesperación e impotencia de pasajeros y sus familias, que querían saber algo sobre el estado de sus parientes, Aeroméxico cerró sus ventanillas, su personal se escondió y no volvió a salir hasta que se tranquilizaron las cosas, en vez de tomar el toro por los cuernos y asumir el papel informativo que les correspondía. Si atienden a los familiares de sus clientes, la calma hubiese llegado más pronto…..LUMBRE.- Los bomberos del aeropuerto Guadalupe Victoria no estaban preparados para asumir su papel. Tal vez pensaron que nunca se daría un accidente de esa magnitud. O explíquenme cómo es que el avión quedó reducido a cenizas, por una parte, y por la otra, una mujer que fue entrevistada por los reporteros de Milenio aseguró que el auxilio llegó 20 o 25 minutos después. No dudamos que la mujer hubiera exagerado por la desesperación que nadie les ayudara, que tardaron menos en llegar los bomberos, pero alguien asegura que llegaron a los 15 minutos, y ya dijimos que es mucho tiempo. No se explica uno cómo pudieron llegar los rescatistas 15 minutos después a un punto localizado a quinientos o seiscientos metros de distancia. No quisiéramos saber que el accidente se hubiera dado en la sierra o en otro punto inaccesible. Si hubiese ocurrido por allá, a estas horas todavía no llegaban. No queremos controversia, no queremos discutir con nadie, solo que entienda cada quien su papel y que admita que a muchos sorprendió la crudeza del hecho….. TIEMPO- Mejor fueron los diarios nacionales como Reforma, El Universal y El Economista o El País, de España, que primero que nosotros, que estamos aquí cerca del accidente, hayan dado la noticia de que en el vuelo iban 65 norteamericanos, españoles, colombianos y un iraní. No es admisible que se haya prohibido el acceso al lugar del accidente al director de Protección Civil del Municipio ni a su grupo de rescatistas, son ellos los de más experiencia en este tipo de episodios en Durango, han participado en decenas o cientos de casos fatales, que saben de dichos protocolos y que entienden cómo ha de procederse. Lamentamos nuestro comentario, que no es solidario con algunas instancias, pero no lo remarcamos para llamar la atención o para buscar el aplauso, sino para evitar que vuelva a suceder, que ojalá nunca se vuelva a requerir, pero tienen que prepararse y suponer que puede volver a requerirse en un momento dado. …..APROBADO.- También tiene que decirse que, de no haber intervenido pronto el gobernador José Rosas Aispuro Torres y el general Homero Mendoza, comandante de la X Zona Militar, quién sabe qué estaríamos lamentando a estas alturas, pero el caos que amenazaba colapsarlo todo aquella tarde en la terminal aérea se contuvo con la movilidad ordenada en el terreno de los hechos por el mandatario por medio de Protección Civil en el estado y el jefe castrense con la milicia, dado que entre los dos metieron el orden que hacía falta. La tropa asumió el control de la situación y a partir de ahí se corrigió la plana, para bien, por cierto. Es todo esta tarde, nos vemos en la siguiente si Dios lo permite, o aquí mismo, en la web más visitada en Durango, Mexico y el mundo de todos los tiempos www.contactohoy.com.mx .

 

 

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