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“Chicotito”, por Jorge Blanco Carvajal

  • Alguien debe frenar a zopilotes funerarios
  • No respetan a nadie y se van hasta la cocina
  • El tráfico de informes en los hospitales
  • La filtración de datos desde las oficinas
  • Lo que faltaba:  Pierden cadáveres en funeraria

A menudo, el sepulcro encierra, sin saberlo, dos corazones en un mismo ataúd..”

Alphonse Marie Louis de Lamartine

Las parvadas de zopilotes que caen a los domicilios cuando muere alguien son vacilada para las calamidades que ahora tienen que soportar los dolidos, el extravío de los cadáveres que ya parece algo común…..BROMAS.- Saben muchas personas de lo que estamos hablando, de que los empleados de las funerarias “pierden” los cuerpos por error o a propósito ahondando más el dolor y la desesperación de los familiares…..HISTORIA.- No hace mucho, el cadáver de un fallecido, por equivocación se llevó hasta Querétaro, y hasta que llegaron con el féretro a aquella ciudad los familiares se enteraron que no era la persona muerta. La rabia y la impotencia de los familiares de tener que esperar uno o dos días más para poder darle cristiana sepultura…..LAMENTABLE.- La memoria del Instituto Mexicano del Seguro Social registra, igual que los familiares, el día en que se entregó en un pueblo del municipio de Pueblo Nuevo el féretro de un supuesto niño, y en su interior llevaba la pierna de un adulto.  Se trató de una broma por demás lamentable de alguno de los “voladores” que trabajan como camilleros en el hospital No. 1, pero la institución ni tan siquiera fue lo sensible que se requería para pedir una disculpa a los dolidos…..DOLOR.- En días pasados, los familiares empezaban a velar el cuerpo de una mujer en Funerales Montealbán, hasta que alguien tuvo la ocurrencia de checar la cara de la occisa.  Sin exagerar, entre los familiares adoloridos hubo alguien que se desmayó de la impresión, pues su pariente era una mujer de color blanco, y la persona a quien velaban era más bien morena, no atinaban a saber qué sucedió o por qué el cambio de color, pero más por saber dónde había quedado su familiar. Nada qué ver.  Rápido protestaron ante la equivocación de los empleados funerarios y, empezó el corredero.  Para esa hora quién sabe dónde iba el otro cuerpo, el de la verdadera familiar.  Se corrigió la falla horas después, ciertamente, pero no tiene idea el negocio la ira y la impotencia de sus “clientes” al ver la clase de servicio que estában recibiendo. Por cierto, uno de los más caros de la ciudad.  Una de las dolidas reclamó a la funeraria el por qué de tan grande error, amen de que sus familiares se habían esmerado en entregar el cadáver limpio, perfumado y con ropa nueva, y se tiene la sospecha de que dicha vestimenta ya la habían colocado en el otro cuerpo y al final, la limpieza con que querían despedir a su pariente se quedó quizá para la otra vida, si es que hay otra, y la ropa terminó estrenándola no se sabe quién…..REVOLOTEO.- Anotan los familiares de la persona cambiada que, desde que murió su familiar empezaron a llegar agentes de las distintas funerarias a ofrecer sus servicios, pero que fueron tantos y tan atrevidos que cuando menos lo pensaron ya estaban sentados en  el comedor.  Sí –dicen- estaba lloviendo y quizá por eso se fueron hasta la cocina, pero…a los empleados esos, mejor conocidos como carroñeros o zopilotes, que son los que más se alegran ante la muerte de alguien, nunca se les dio el pase y no había ninguna obligación de dárselo.  El trance y la desesperación por el que pasaban al morir su familiar les hizo descuidar la puerta y de ahí se aprovecharon tales zopilotes, pero minutos después, cuando aquellos extraños estaban haciendo su labor casi montados en el cadáver, y sobre todo cuando se les preguntó quiénes eran o por qué estaban hasta en la cocina, esa misma familiar dolida hubo de echarlos de la casa casi casi a patadas, pues su irrespetuosa labor se brincó cualquier supuesto, cómo que estaban hasta en la cocina?   Aunque el aparato carroñero es tal que tiene sus informantes en los hospitales. Los barrenderos o afanadores de los puestos médicos, mientras van con la escoba en las manos van checando quién entra en posibilidades de muerte y no se diga cuando ya murió alguien.  Muchos casos han ocurrido que los susodichos “zopilotes” llegan a ofrecer sus servicios cuando incluso el familiar no ha muerto. Que está en condiciones deplorables, sí, pero todavía con vida.  Los barrenderos, camilleros y otros empleados, enfermeras o trabajadoras sociales, también son informantes de ese nefasto equipo de vendedores de la muerte.  No me apuren mucho, pero esos empleados reciben hasta 1,500 pesos por cada informe positivo, cuando se confirma la muerte de alguien, y un poquito menos cuando apenas está entrando en agonía.  Estamos hablando de una red de colaboraciones funestas bastante lamentables en las que a unos les vale lucrar con el dolor ajeno, y a otros les vale lo que se piense de esa vergonzante actividad, pero…muchas veces se les ha pedido que respeten el dolor, que se alejan lo más posible mientras se asimila el impacto de entender la muerte de un familiar cercano, pero esos vendedores lo que menos sienten es el pesar de los dolidos.  No es a ellos a los que hay que pedir algo de comprensión, sino a las autoridades que hagan algo para impedir el trabajo de los “halcones” de los hospitales, que cada vez son muchos, la enfermiza insistencia de los zopilotes y el absurdo tráfico de informes desde las autoridades mismas, dado que está científicamente comprobado que en las distintas dependencias que tienen que ver con la materia, hay informantes que de alguna forma se valen para echarse una lana extra al bolsillo, aunque vaya manchada de sangre, dolor y lágrimas.  Es todo esta tarde, nos vemos mañana si Dios lo permite aquí mismo o nos encontramos a cualquier hora en la web más visitada de la internet en Durango de todos los tiempos www.contactohoy.com.mx la que informa hoy de lo que sucede hoy, a cualquier hora del día o de la noche.

Twitter: @jorgeblancoc

Facebook:  jorgeblancocarvajal

Muchas gracias 

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