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“Chicotito”, por Jorge Blanco Carvajal

  • Murió el periodista Pedro Rocha y Sida
  • Un hombre polifacético dificil de igualar
  • Lo que vivimos durante 25 años en EL SOL
  • Nunca lo vimos renegar durante el trabajo
  • Su enseñanza y su música, ni cómo pagarle

Murió esta mañana el periodista Pedro Rocha y Sida, de 83 años de edad, quizá uno de los pilares más longevos de la época dorada del periodismo en Durango. Rocha, con su muerte, deja un hueco grande en las letras de la entidad…..SINGULAR.- Rocha y Sida fue un hombre polifacético en toda la extensión de la palabra, pues sus tareas periodísticas las combinó y bien con la música. Muchos años fue el organista titular del restaurante Playa Azul Constitución, también del Hotel Casa Blanca, en donde todavía hizo vibrar las teclas apenas hace unos días, u horas…..GRATITUD.- El destino nos juntó en EL SOL DE DURANGO por más de 25 años, donde fue jefe del que escribe todo ese tiempo, y del que mucho de lo poco que sabemos lo aprendimos de su ejemplo. Nunca tendremos para pagarle ese aprendizaje…..ACCIÓN.- Pedro Rocha y Sida, a quien otros identificaron como “Pato Lucas”, y a él le gustaba el mote no sabemos por qué, era también agente de tránsito. Mucho le cautivaba la actividad de “mordelón” y cuando menos se lo esperaba uno aparecía uniformado y poniendo orden en los cruceros. Un día, estábamos en reunión en la dirección del periódico cuando Rocha se desapareció. Mandaron buscarlo y pronto lo hallaron en el crucero de Negrete y Bruno Martínez, donde se había hecho la “meleeé” por un aparatoso choque entre un autobús y un auto particular, pero más que por eso por el embotellamiento que estaba provocando el accidente. Allá estaba Pedro metiendo orden en la circulación, y lo logró en unos cuantos minutos, pero…dejó tirada la junta de análisis con el director. Pedro trabajaba 25 horas diarias, o más o menos, puesto que era músico de profesión y en las fiestas que amenizaba amanecía en las pachangas. Y también como músico dejó una gran escuela, dado que era el único organista que se daba el lujo de bailar mientras tocaba. Es que, los organos modernos traen grabadora digital y Pedro ya tenía grabadas muchas de sus canciones, de modo que oprobioso resultaba tocarlas de nuevo. Mejor sacaba bailadora y a darle vuelo a la hilacha. Obviamente, para mucha gente fue la gran sorpresa, pues cómo que Rocha y Sida bailando y tocando al mismo tiempo, pues sí, lo hizo y muchas veces. Pedro era también quizá el único músico que no se sabía completa la letra de una sola canción. Dominaba y bien el inicio y el final, pero…algo pasaba que a mitad de canción se le olvidaba la letra y, ni tardo ni perezoso, sacaba el siempre socorrido: “la la la la la…” y con eso cumplía. “Manhatan”, que en estricto español sería “manjatan”, Pedro la identificaba como “manatan” sin ache ni jota. Y, precisamente esa rola, era su grito de guerra con el teclado musical. Rocha y Sida tuvo cuatro hijos varones, sobreviven tres y, de todos, el único que heredó el gusto por la música es Sergio, el mayor, que aunque no al nivel de su padre, pero también llevaba en la sangre la vena musical del Profe Cheo, como se conocía al profesor Eliseo Rocha. La cuestión es que, un día, cuando alguien inventó una nota de supuesta volcadura de un autobús con estudiantes norteamericanos en el norte del estado, más pronto que tarde los servicios de inteligencia gringa empezaron a llamar a la redacción de EL SOL para que les ampliaramos la información, sobre todo los nombres de los estudiantes afectados. Una de esas llamadas la atendió precisamente Pedro y, para seguir a tono con la falsedad informativa, y sobre todo para cortar rápido con la llamada, pues el interlocutor hablaba “espanglich” que nadie entendía. Preguntaba el investigador gringo: “Pues con quien hablo…”. Y Rocha respondía: Con Pedro, sí Pedro Rocha y Sida. Sí, y Sida. O para mejor seña, soy el esposo de Gloria “la Manzanita” (así llaman precisamente a su hoy dolida esposa) y pues…obvio que el gringo aquel acabó más hecho bolas que un nudo chino, especialmente porque quien inventó aquella falacia aseguraba que los treinta y tantos estudiantes que viajaban en el autobús estaban muertos. “Sí, puros muertos…no hay un solo sobreviviente…”. Aquella ocurrencia informativa preocupó más a los investigadores norteamericanos que, sin más, viajaron por avión hasta esta capital y de aquí al punto donde se había producido el tal accidente y no hallaron ni rastro de los “puros muertos”…..ÚNICO.- Pedro Rocha y Sida fue único en esta vida. No obstante que uno de sus hijos es una copia fiel del periodista desaparecido, será imposible que llegue a ocupar los zapatos que deja vacíos. Sergio, el mayor de sus hijos hizo el intento por hacer carrera en el periodismo, inició precisamente en Contacto hoy, pero…no era lo suyo. Al final terminó como agente del ministerio público donde ha hecho carrera la mayor parte de su vida…..GRACIAS.- Pedro Rocha y Sida fue el padrino de música en la boda del que escribe. Nunca pude hacerlo que cobrara por su trabajo, por eso, estamos seguros que no alcanzaremos a pagarle ni sus enseñanzas y mucho menos por su trabajo musical aquel 18 de diciembre de 1978. Agradecemos también a Rocha y Sida su ejemplo de vida. Nunca en los más de 25 años que convivimos lo vimos hacer un coraje, y aunque usaba un lenguaje florido, nunca profirió una maldición estando molesto, y siempre tenía una sonrisa para saludar a cualquiera, algo envidiable que a muchos no nos sale. Sirva la presente como nuestro más sincero homenaje a ese hombre singular que tanto hizo por Durango, y nuestra solidaridad con Gloria, Sergio, Arturo y Pedro.

Muchas gracias

Twitter: @jorgeblancoc

Facebook: jorgeblancocarvajal

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