Inicio > Columnas > Chicotito > “Chicotito”, por Jorge Blanco Carvajal

“Chicotito”, por Jorge Blanco Carvajal

  • Protestan por el cierre de plazas y lugares
  • Piden ayuda al gobierno para salir la crisis
  • Algunos traían cubrebocas, pero en la bolsa
  • La pandemia, repetimos, no ha terminado
  • Los riesgos siguen latentes para todos

Si se disparan los contagios, no habrá hospital ni personal médico para atender a los enfermos. Ese es el problema, por eso se cerraron los lugares públicos…”

Dr. José R. Aispuro Torres

El cierre de las plazas y lugares públicos ordenados ayer por el gobierno, quiérase que no, es la mejor forma de evitar la dispersión del coronavirus. Que hay mucha gente dañada, ya lo sabemos, y lo saben también las autoridades…..PELIGROS.- Vimos este mediodía a medio centenar de comerciantes protestar en las banquetas de la Plaza de Armas por el cierre de los sitios utilizados en otro tiempo como punto de encuentro, pero ninguno usó cubrebocas. Es correcta la protesta, estamos seguros que tienen razón, pues ante la cuarentena decretada por el gobierno la gente dejó de salir a la calle y con eso también se decretó la muerte de millones de pequeños empresarios como ellos pero…por Dios, quéjense, pero cuídense. El colmo visto esta mañana, que la mayoría llevaban cubrebocas, pero de adorno, pues lo usaban bajo la barbilla o en la bolsa…..ORDEN.- El primer punto de este problema, entendámoslo, es que la pandemia no ha pasado. Ni siquiera ha amainado, puesto que el número de contagiados ha aumentado, señal de que el riesgo ahí está, que el virus sigue al acecho de todos, y por eso la autoridad ordenó ayer el cierre de las plazas, puesto que en los últimos días empezaba a relajarse el orden y todo mundo estaba reuniéndose en esos lugares como si nada hubiera sucedido. La reanudación hoy de clases no presenciales es la mejor muestra de que los peligros están latentes, que nos hallamos en lo más alto de la curva de los contagios. Ahora más que nunca debíamos estar encerrados. Eso se le ha dicho mucho a la gente y no lo entiende, de modo que para evitar que la enfermedad rebase las capacidades de los tres niveles de gobierno mejor se cierran las plazas y los lugares públicos para que la gente no siga exponiéndose a reuniones altamente riesgosas. La ruidosa reunión de esta mañana por momentos retó a la autoridad a tomar otras medidas y eso no es lo más aconsejable. El gobernador José Aispuro Torres ha estado tentado a decretar medidas más radicales, como sería la prohibición de salir a la calle sin motivo importante, pero no lo ha hecho para no molestar más a la sociedad que suficiente tiene con el aislamiento como para ordenarle actitudes más lamentables. La circunstancia sería similar a un toque de queda en el que todo aquel que sea hallado en la calle sin motivo aparente va a la cárcel por unos días además del pago de una fuerte sanción económica. Acá no es necesario llegar a ese extremo, tampoco de proceder como en la India, donde la policía golpea a la gente a varejonazos, a la antigüita pues, para obligarlos a remitirse a su casa. Allá y acá las autoridades han decretado la cuarentena para pedirle a la gente que se quede en casa. Los tres niveles de gobierno están cargando incluso con las nóminas y los accesorios de sus trabjadores, y no es por lo buena gente de los funcionarios, sino para evitar que colapsen los hospitales, como están a punto de hacerlo en la Ciudad de México, toda vez que en Durango lo ha repetido hasta el cansancio el doctor Sergio González Romero, secretario de Salud en el estado, que la intención de quedarse en casa es precisamente para evitar un disparo en los contagios y sobre todo que el número de enfermos rebase las capacidades hospitalarias, porque entonces sí sería el acabose. Eso es lo que se trata de evitar con el cierre de plazas y lugares públicos, pero hoy los comerciantes afectados la toman como ofensa personal y se lanzan contra el alcalde y el gobernador, pero lo que menos entienden es que los problemas por la inmovilidad social los tenemos todos, o casi todos, puesto que en la mayoría de los casos los ingresos de la pequeña, mediana y gran empresa han caído por los suelos, como lo dice hoy la presidenta de la CANACINTRA, Magdalena Gaucín, quien asegura en solidaridad con los protestantes de esta mañana que por desgracia no hay plan de rescate alguno para la pequeña y mediana empresa, que los pequeños empresarios no tienen la menor esperanza de resolver pronto sus dificultades. Pareciera, dice la señora Gaucín, que los empresarios somos enemigos del gobierno, cuando somos los principales aliados en la creación de empleos, dado que entre los pequeños y medianos empresarios sostenemos el 80% de las fuentes de trabajo en el país, y por cuestiones que no terminan de entenderse, particularmente el presidente Andrés Manuel López Obrador nos ve como enemigos, de modo que no tenemos esperanza ninguna de salir, si es que se va a salir algún día, puesto que los ingresos se cayeron a ceros y los compromisos se mantienen intactos, compromisos que tienen que cumplirse ténganse o no recursos. El clamor de la señora Gaucín es el mismo de la COPARMEX, que esta mañana pidió al presidente Andrés Manuel López Obrador pague parte de los salarios de los trabajadores para poder sostener las plazas y no despedir a nadie como “ha ordenado” el señor presidente. O sea que, como hemos venido marcando, permanezcamos atentos a todo lo que se mueve. Todavía no hemos visto lo peor de la pandemia. Nos vemos mañana si Dios lo permite o nos encontramos a cualquier hora en la web más visitada de la internet en Durango de todos los tiempos www.contactohoy.com.mx la que informa hoy de lo que sucede hoy, a cualquier hora del día o de la noche.

Twitter: @jorgeblancoc

Facebook: jorgeblancocarvajal

Muchas gracias

%d bloggers like this: