La Libre Expresión no existe
Lo que hay, son “chayotes”
Por: Jorge Blanco Carvajal
No existe en Durango la libertad de expresión consagrada en nuestra Carta Magna. Nadie puede criticar irregularidades porque el que lo hace se atiene a las consecuencias.
Que un periodista requiera protección policial para hacer periodismo, tal como los reporteros de Contacto hoy deben ser resguardados por personal de la Fiscalía General de la República, habla de la tolerancia para informar.
Periodistas aún teniendo alguna información específica, deben guardarla porque las amenazas son directas, sin intermediarios y vienen en automático.
Hay quienes lo niegan, pero por sus mismos compromisos económicos, como ocurrió durante el “homenaje a Francisco Zarco”, se afirmó por parte de la oradora que existe plena libertad para publicar cualquier tema y que no recibe indicaciones sobre qué y cómo informar, cuando la realidad de su medio cuenta historias diferentes.
Estamos seguros que el error más grande cometido por el estado desde antes de asumir el mando, fue ceder el manejo de medios de comunicación a un par ambiciosos que pasaron a ser vividores del periodismo.
Uno de ellos, sabe de periodismo lo que nosotros de astronomía.
El otro, hace hace años se fusiló (copy paste) el contenido de un semanario de la Ciudad de México. El artículo aseguraba que el empresario Miguel Rincón Arredondo estaba metido en la delincuencia organizada. El presidente de Fundación, Rincón Arredondo vino, lo llamó a rendir cuentas y sobre todo a pedir las fuentes de su dicho y no tuvo otra que aceptar que todo lo había copiado, sin quitarle ni ponerle comas o acentos. Seguramente recuerda que estuvo encerrado en una oficina de por allá de la Ciudad Industrial privado de la libertad hasta que se comprometió a aceptar publicamente que el material lo había copiado y que había sido una gran equivocación de su parte. Luego, tras el encierro involuntario se comprometió a hacer otra publicación en un tirale al triple del primero en la que explicó cómo y de dónde sacó la información publicada.
Yo me habría retirado del medio en ese momento, una gran desverguenza profesional que lo impedía moralmente a seguir haciendo periodismo creíble.
Ese mismo es quien ideó extinguir a Contacto hoy y despojarle la empresa a su dueño, argumentando edad y locura por opinar del devenir de nuestro Durango, es quien inició conmigo en Contacto en 1981, proyecto del que también formó parte, pero siempre, como “mi chalán”.
Ha pedido mi cabeza varias ocasiones, advertidos de que si no me dejan fuera de Contacto hoy, el medio se extinguiría, sin embargo la experiencia demuestra que la permanencia de un medio depende más de su audiencia que del respaldo político del momento.
Aquí seguimos hundiendo teclas, y seguiremos hasta que mi padre Dios me lo permita, no antes, ni después.
Un día, fijamos entre el y yo un reto, que seguramente ha de recordar: “A ver quién despega más en las redes sociales”. Y como dijo Juan Gabriel, lo que se ve no se pregunta.
Contacto hoy siguió, siguió, y seguirá hasta que Dios lo permita.

