Conceden prisión domiciliaria a represor argentino pero no se hará efectiva

Buenos Aires, 28 abr (EFE).- Un tribunal argentino concedió hoy prisión domiciliaria al expolicía Miguel Etchecolatz, de 87 años, condenado a cuatro cadenas perpetuas por delitos de lesa humanidad durante la última dictadura en el país (1976-1983), pero aún no se hará efectiva debido a otras causas que tiene pendientes.

Con dos votos a favor y uno en contra, la Cámara Federal de Casación Penal aprobó otorgar dicho beneficio por “razones humanitarias”, ya que el detenido tiene más de 70 años.

El fallo revocó así la resolución de la Cámara Federal de Apelaciones de la ciudad bonaerense de La Plata en la causa conocida como “Pozo de Banfield”.

Esta había confirmado el rechazo del arresto domiciliario solicitado por la defensa del represor, que permanece alojado en el Hospital Penitenciario Central de la cárcel de Ezeiza, a las afueras de Buenos Aires.

Sin embargo, el excomisario, que estuvo a cargo de la Dirección General de Investigaciones de la Policía de la provincia de Buenos Aires entre 1976 y 1978, permanecerá en prisión por el momento, ya que todavía falta definir su situación en las otras causas por delitos de lesa humanidad por las que está condenado y que se tramitan en distintos tribunales.

En su resolución de este viernes, el tribunal hizo referencia a un informe del Cuerpo Médico Forense de agosto, en el que se manifestó que Etchecolatz “tiene antecedentes de hipertensión arterial, deterioro cognitivo moderado, labilidad emocional y padece adenoma de próstata que requiere cateterización permanente”.

Sin embargo, a ese mismo documento hizo referencia la jueza Ana María Figueroa para votar en contra de lo establecido por sus dos compañeros, al considerar que el centro médico cumple con las “normas mínimas de alojamiento” y el detenido “está recibiendo la atención médica de acuerdo con su estado de salud”.

Tras conocerse la decisión de la Cámara, la emblemática organización de derechos humanos Abuelas de Plaza de Mayo manifestó su repudio y su preocupación por “este nuevo intento de asignar privilegios al genocida”.

“Exigimos que se adopten medidas para garantizar que las prisiones domiciliarias no se transformen en una libertad encubierta”, apuntó en un comunicado.

El pasado noviembre, la Cámara de Casación Penal confirmó denegarle la prisión domiciliaria en otra de las causas tras certificar que la salud del exmilitar es normal y decidió que permaneciera en una cárcel convencional.

El 26 de julio, el exmilitar se había declarado en huelga de hambre en busca de que se le otorgara en todas sus causas el arresto domiciliario por su estado de salud.

En 2014, durante un juicio oral, Etchecolatz admitió haber asesinado a perseguidos políticos durante el régimen de facto, aunque dijo no recordar “a cuántos”.

“Por mi cargo y jerarquía me tocó matar, pero no sé a cuánta gente”, declaró. EFE