Conflicto en Aden evidencia las divergencias entre aliados árabes en el Yemen

Jaled Abdalá

El Cairo, 12 ago (EFE).- Los choques de los pasados días entre las fuerzas del Gobierno yemení y los separatistas sureños en la ciudad de Adén han puesto en evidencia las fricciones entre los principales socios de la coalición árabe que interviene en este país a favor del Ejecutivo, que parecen tener intereses divergentes en el sur.

La coalición capitaneada por Arabia Saudí impuso ayer un alto el fuego en Aden, después de días de enfrentamientos y después de que los separatistas controlaran momentáneamente la ciudad, que es la sede temporal del Gobierno del presidente Abdo Rabu Mansur Hadi, exiliado en Riad desde que los rebeldes hutíes lo expulsaron de la capital, Saná.

El reino saudí hizo valer su postura por encima de los intereses de Emiratos Árabes Unidos (EAU), destacado socio en el seno de la alianza -a la que aporta fuerzas de tierra y aire, y equipamiento militar moderno- pero que en el sur del Yemen ha diseñado su propia estrategia.

Abu Dabi ha preparado y apoyado las milicias separatistas integradas en el llamado “cinturón de seguridad”, unos 90.000 hombres bajo el mando del Consejo Transicional Sureño, liderado por dos políticos secesionistas aliados de EAU que desertaron del Gobierno central.

“La agenda de Abu Dabi en el sur ha sido clara desde el primer momento, cuando empezó a formar milicias fuera del control del Gobierno” en los pasados años, asegura a Efe Mohamed Aamer, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Saná.

“Los emiratíes buscan consolidar su papel en el sur del Yemen para tener una mayor presencia en el mar Rojo y el golfo de Adén, desde donde pueden mantener su influencia sobre el Yemen, el cuerno de África y el estrecho de Al Mandab”, agrega Aamer.

Por ese estrecho pasa gran parte del petróleo que proviene del golfo Pérsico y transita por el mar Rojo hasta el canal de Suez, y es de importancia estratégica no sólo para el transporte de crudo sino de otras mercancías y para la seguridad marítima en la zona.

EAU empezó a retirar sus tropas terrestres desplegadas en el Yemen en junio, pero ha mantenido su base militar en la región de Aden, donde la falta de autoridad del Gobierno ha permitido que los separatistas se hagan fuertes y que incluso hayan impedido a los representantes del Ejecutivo de Hadi acceder a la urbe, su puerto y aeropuerto. 

Para el analista político Muhammad al Maswari, el principal objetivo de los emiratíes es dividir el Yemen, como ya lo estuvo hasta 1990, cuando el sur fue anexionado por el norte tras una guerra civil.

Desde Riad, Al Masrawi dice a Efe que EUA está “desmantelando la legitimidad” del Gobierno yemení dando poder a las milicias separatistas, que son “trampas para dividir y destruir el Yemen” en su opinión. 

“La coalición árabe fue al Yemen para restablecer el Gobierno legítimo, no para desmantelarlo”, agrega el analista, en referencia a la intervención militar de la alianza en marzo de 2015 en apoyo del Ejército frente a los rebeldes hutíes, que en 2014 conquistaron amplias partes del norte y el oeste del país, incluida la capital.

Si bien EAU entró en la coalición con Arabia Saudí para apoyar al Ejecutivo de Hadi, empezaron a surgir intereses divergentes cuando a mediados de 2015 las tropas gubernamentales recuperaron el control de Aden y otras regiones del sur con el apoyo de la alianza militar.

La actual crisis en Aden, donde los separatistas rodearon el palacio presidencial de Maashiq el día 8 y el Gobierno yemení denunció un “golpe de Estado” el día 10, es sólo la última muestra de las tensiones entre los aliados de la coalición en esta región.

Abu Dabi ha optado por dar una imagen de unidad y ha acatado las imposiciones de Arabia Saudí, abogando por una desescalada de la violencia, un diálogo entre las partes y por aunar los esfuerzos contra el enemigo común: los hutíes.

De hecho, el estallido de la violencia en Aden se produjo pocos días después de un ataque contra un desfile militar de la separatista Primera Brigada, en el que murieron 36 de sus hombres y que fue reivindicado por los rebeldes chiíes, enemigos acérrimos de Riad y Abu Dabi. EFE