Conmemoran los 5 años de la sentencia por el genocidio “racista” en Guatemala

Agencia EFE

Guatemala, 9 may (EFE).- Organizaciones de derechos humanos de Guatemala conmemoraron hoy el primer lustro transcurrido desde que un tribunal local sentenciara por genocidio y delitos de lesa humanidad al exdictador José Efraín Ríos Montt, una condena que quedó en la memoria pese a que fue anulada por el Constitucional.

Una sentencia que generó esperanza en una parte de la población guatemalteca y, sobre todo, “la certeza de poder alcanzar la justicia y la apertura a hablar de racismo en las escuelas, en la calle y entre las familias, trascendiendo el marco jurídico del caso”, mencionó durante el foro la experta en racismo, Aura Cumes.

La investigadora sostuvo que el racismo fue clave en la perpetración del genocidio de la población maya ixil y preguntó: “¿Por qué la guerra contrainsurgente y en contra del comunismo desde el Estado termina en un genocidio maya?”.

Cumes cuestionó que el grueso de las víctimas en territorio ixil, en el norte de Guatemala, fueran en su mayoría pobladores mayas.

“¿Por qué no perseguir a la guerrilla?”, insistió, y mencionó que “es necesario hablar con las izquierdas y con las autoridades, pues la persecución en contra de los indígenas sigue ocurriendo”.

El foro, inaugurado por la directora de Impunity Watch, Marlies Stappers, contó con la participación del relator de las Naciones Unidas para la promoción de la Verdad, Fabián Salvioli; la exfiscal general Claudia Paz y Paz, quien envió un saludo virtual, y el director del Centro para la Acción Legal en Derechos Humanos, Juan Francisco Soto.

También estuvieron presentes en el conversatorio el abogado del Bufete Jurídico de Derechos Humanos, Francisco Vivar, la activista de la Asociación Justicia y Reparación, Feliciana Herrera; y la coordinadora de la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas, Ada Valenzuela.

La exfiscal Paz dijo que la sentencia fue una forma “de devolver una ciudadanía que había sido arrebatada y devolver el acceso a la justicia”, mientras que Stappers recalcó que la jurisprudencia del caso por genocidio “está siendo replicada en otros países”, como un ejemplo a seguir.

Salvioli, por su parte, hizo un recorrido histórico entre los paralelismos del caso guatemalteco, los juicios de Nuremberg y el proceso de Ruanda.

Advirtió que no se debe perder de vista “el sentido, la razón de por qué somos juristas, pues cuando nos escondemos detrás de los formalismos estamos traicionando los motivos que nos llevaron a estudiar y ejercer derecho”.

Destacó que cuando “ya nadie creía en que un tribunal local pudiera condenar a un genocida”, entonces apareció en el mapa Guatemala “y la película se volvió una realidad”.

El 20 de mayo de 2013, diez días después de haber sido sentenciado, Ríos Montt, fallecido el pasado abril, fue liberado de la prisión por una decisión polémica de la Corte de Constitucionalidad que admitió un amparo de la defensa del general por supuestos vicios durante la primera audiencia del juicio.

“Sé que se anuló la sentencia y me da la misma bronca que a ustedes (público y testigos del juicio presentes en el foro), pero jamás imaginé a un Ríos Montt sentado frente a las familias de las víctimas, a los sobrevivientes y en un tribunal; solo ese hecho vale más que mil sentencias”, destacó Salvioli.

Tras cinco años transcurridos, el proceso penal fue repetido por un tribunal que ya ha cerrado el caso contra el exdictador, fallecido el 1 de abril pasado, manteniendo como único acusado al jefe de inteligencia durante el Gobierno de Ríos Montt entre 1982 y 1983, el general retirado José Mauricio Rodríguez Sánchez, quien aquel 10 de mayo de 2013 fue declarado inocente. EFE