jueves, diciembre 2, 2021
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Corredor Molgureo y Menéndez Díaz, finalistas al premio Inventor Europeo

Viena, 19 jun (EFE).- El “cubipod”, un bloque de hormigón especialmente resistente a la erosión del oleaje del mar, ha llevado a sus creadores, los españoles Antonio Corredor Molguero y Carlos Fermín Menéndez Díaz, a quedar finalistas para el premio Inventor Europeo que se dará a conocer mañana jueves en Viena.

Se trata de “un cubo al que se le han incorporado unas protuberancias”, explica a Efe Corredor Molguero en la capital austríaca, donde participará, junto a otros investigadores del Viejo Continente, entre ellos la española Margarita Salas, en la XIV gala de este galardón de la Oficina Europea de Patentes (OEP).

El invento de los ingenieros Corredor Molguero y Menéndez Díaz ha logrado convencer ya a muchos, pues los “cubipods” están ya desde 2013 colocados en costas y puertos internacionales de diversos países.

La innovación del proyecto, que contó con subvenciones estatales, surgió del problema que generan los bloques cúbicos tradicionales: se desgastan con el paso del tiempo y acaban uniéndose unos con otros, con lo que no solo dejan de cumplir su función de atenuar la fuerza del mar, sino que se convierten en una especie de rampa para las olas, con lo que aumenta su peligro.

En cambio, la forma irregular de los “cubipods” evita que los bloques se unan, al tiempo que permiten que el agua se filtre entre sus agujeros para que pierda potencia, y así no se malogra la eficacia en su función con el correr del tiempo.

Por otro lado, el molde con el que se fabrican “hace que la pieza sea económicamente viable, ya que se puede utilizar varias veces en un día para distintas piezas”, asegura Corredor.

“La utilidad del molde nos está dando un ahorro de entre el 15 y el 40 por ciento” declaró el ingeniero.

Explica que la idea original surgió de unos investigadores de la Universidad de Valencia, que se pusieron en contacto con la empresa española SATO, a la que pertenecen los dos ingenieros, para intentar llevarla a la práctica.

La citada universidad “acudió a nosotros y desarrollamos la pieza para que tuviera una función práctica y fuera económicamente viable”, añade.

Desde entonces, los cubipods “han otorgado a la empresa varios proyectos que han generado entre 40 y 50 millones de euros”.

En la categoría “Industria” del premio Inventor Europeo, Corredor Molguero y Menéndez Díaz compiten con dos colegas austríacos que desarrollaron un sistema de reciclaje de plástico y dos holandeses que diseñaron un sistema automatizado que permite a las vacas decidir cuándo quieren ser ordeñadas.

La bioquímica Margarita Salas, nominada en la categoría “Logros de toda una vida”, es “una investigadora de primera fila”, recordó Corredor Molguero.

“Para nosotros, estar compartiendo con ella una nominación en los mismos premios es fantástico”, añadió.

Salas descubrió una técnica capaz de multiplicar de forma sencilla el ADN a partir de escasos restos orgánicos, un avance que revolucionó la genética y expandió las pruebas de ADN a un sinfín de campos, como la medicina forense, la oncología o la arqueología.

El español José Ángel Ávila Rodríguez ya ganó en 2017 el premio de Industria, por la invención de las señales de radio para una mejor navegación por satélite (Proyecto Galileo). EFE

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