Cortés regresa a México 500 años después gracias a una serie de televisión

CIUDAD DE MÉXICO (MÉXICO), 02/04/2019.- El actor español Óscar Jaenada que interpreta al conquistador Hernán Cortés. EFE/Mario Guzmán

Eduard Ribas i Admetlla

México, 11 abr (EFE).- Luces, cámara y acción. Hernán Cortés está de nuevo en México, pero no se encuentra enfrascado en otra conquista sino rodeado de focos para la grabación de una serie televisiva sobre las gestas del español.

“Hernán”, una ficción impulsada por la productora mexicana Dopamine en colaboración con la española Onza Entertainment, se encuentra en pleno rodaje desde enero pasado y debería estar lista para su emisión a finales de este año.

“Me pone mucho contar algo de lo que no me han hablado en la escuela, ni en el instituto ni en la universidad; algo de lo que no se habla en las calles ni en los bares”, reflexiona en entrevista con Efe el catalán Óscar Jaenada, encargado de dar vida a Cortés.

A punto de cumplirse los 500 años de la caída de Tenohtitlan (13 de agosto de 1521), actual Ciudad de México, se prepara esta ambiciosa producción de ocho capítulos que retrata el recorrido de Cortés desde su llegada a las costas mexicanas hasta la derrota de los mexicas.

Jaenada (Esplugas de Llobregat, Barcelona, 1975) se ha documentado mucho para “ser lo más fiel posible” con la figura de Cortés, aunque todavía detecta “incongruencias” en el personaje que trata de comprender.

De Cortés destaca “este punto visionario del mestizaje” que impulsó entre dos culturas, pero “luego también fue capaz de matar a su antigua esposa”.

“Era un gran conquistador, no solo de tierras. Se dice que decidió huir de España porque tenía bastantes líos de faldas”, cuenta entre risas el actor.

Jaenada está acompañado de un reparto de alto nivel en el que destacan Dagoberto Gama, quien encarna a Moctezuma II, y Jorge Antonio Guerrero, el actor de la oscarizada “Roma” que en la serie interpreta al príncipe tlaxcalteca Xicoténcatl.

No podía faltar la controvertida figura de la indígena Malinche, denostada por los mexicanos por servir de traductora de Cortés, cuyo papel fue a parar para Ishbel Bautista tras un castin en todo el país.

Todos ellos llevan más de tres meses invertidos en platós de cine y escenarios al aire libre, donde la grabación de una escena de pocos segundos puede alargarse durante horas, como pudo constatar Efe, que asistió al rodaje a pesar de su secretismo.

Y es que el director del proyecto, el español Norberto López, se fija en el más mínimo de los detalles, tanto de las actuaciones como del entorno.

“El trabajo de arte ha sido maravilloso y creo que será el protagonista de esta producción”, cuenta Jaenada, todavía sorprendido por la reconstrucción de escenarios de la época como el Templo Mayor de Tenochtitlan.

Pero todavía más asombrado se ha quedado con los paisajes de México que recorrieron las tropas de Cortés, desde la isla de Cozumel, pasando por los estados de Veracruz, Tabasco o Tlaxcala.

Mientras que a los actores mexicanos “les parecía normal”, durante el rodaje “las caras de los españoles cambiaban” al contemplar la belleza natural de México, de la misma manera que le debió ocurrir a Cortés.

Hacer el mismo camino que hicieron los conquistadores fue “imprescindible” para el actor catalán.

Por ejemplo, Jaenada sostiene que las tropas españolas en el llamado Nuevo Mundo “no sabían si del río podía salir un bicho de tres cabezas” y, por tanto, “este miedo hay que estudiarlo, hay que vivirlo y hay que saber a qué sabe”.

El actor recuerda que visitó el lugar donde los españoles sufrieron la derrota de la Noche Triste, durante la cual un soldado esculpió una cruz en una piedra antes de ser sacrificado.

“Estar sentado en cuclillas tocando esa cruz no viene en ningún libro”, asevera.

Para una producción de este nivel es vital la asesoría de un historiador, que en este caso vino a cargo de César Moheno, quien cuenta a Efe que se intentó construir una “narración que trata de combinar en equilibrio la imaginación y el rigor crítico”.

El guion se sostiene en un recorrido por todos los escenarios, desde el nivel del mar hasta los 2.500 kilómetros de altitud, fuentes primarias como las narraciones de Bernal Díaz del Castillo, visitas a exposiciones y trabajos académicos.

El resultado, cuenta el historiador, es una forma novedosa de contar el “universos de luces y sombras, grandezas y debilidades, de un momento esencial en la historia de México y de la Humanidad”.

Para lograr una “absoluta calidad” hay que instruir al elenco de la serie en todo tipo de aspectos, como la forma de pelear, los tipos de armas y la manera de montar a caballo.

Y es que en la serie juegan un papel muy destacado las batallas, cuya espectacularidad se verá multiplicada por los efectos visuales de El Ranchito, empresa ganadora de un Emmy en 2017 por la postproducción de “Game of Thrones”.

“El tipo de pelear de Mesoamérica era muy distinto del que se guerreaba en Europa y en el resto del mundo. Aquí no se guerreaba para matar, sino para herir y llevar a los sacrificados al templo”, explica Jaenada.

Además, los mexicas tenían como ley tácita el no pelear de noche, algo que “inteligentemente o cobardemente aprovechó el ejército de Castilla” para derrotarlos, añade el actor español, quien ha conquistado al público mexicano. EFE