Crean bancos de alimentos para frenar la crisis de población de polinizadores

Juan Carlos Machorro

México, 8 dic (EFE).- Ante la disminución de la población de muchas especies de polinizadores como abejas, aves o murciélagos, organizaciones mexicanas fomentan la creación de bancos de alimentos para incrementar la supervivencia de estos vectores animales.

Las variaciones en la temporada de lluvias debido al cambio climático provocan una floración más tardía y por tanto una falta de alimento para los polinizadores, de quienes dependen el 75 % de los alimentos de consumo humano, según datos de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), el valor que representan los polinizadores en las cosechas a nivel mundial asciende a más de 200.000 millones de dólares anuales.

En México, casi el 90 % de las 130 especies que se cultivan dependen directamente de la polinización, es decir, cerca de 350 alimentos como los fríjoles, la calabaza, el chile, la vainilla, el cacao, el tomate, el aguacate o el durazno, entre muchos otros.

La asociación de Protección de Cultivos, Ciencia y Tecnología (PROCCyT) se dedica a capacitar sobre proyectos de “bancos de alimentos para polinizadores” a campesinos de todo el país.

La directora ejecutiva de PROCCyT, Gloria Meléndez, cuenta a Efe que, para ello, dentro o alrededor de los campos agrícolas se hacen crecer plantas que florecen y atraen a las abejas -las principales polinizadoras- para que posteriormente estas hagan su labor de dispersar el polen.

Tener bancos de alimentos en las zonas de cultivo trae un aumento del 30 % en la polinización, asegura Meléndez.

Una de las estrategias de PROCCyT para la capacitación campesina es el “CuidAgro Móvil”, una unidad móvil que visita a familias productoras en zonas marginadas, dándoles charlas y capacitación para el correcto uso de plaguicidas.

PROCCyT también fomenta la investigación y el desarrollo orientados a mitigar los efectos de impactos climáticos.

La investigadora detalló que la disminución de abejas se debe a acciones antropogénicas, al cambio climático y, sobre todo, a plagas como el ácaro varroa.

Por ello, calificó como esencial llevar un control adecuado de plagas con insecticidas y plaguicidas biológicos y evitar el uso de algunos químicos que matan todo a su paso.

A raíz de esto, destacó que uno de cada cinco plaguicidas que se usan en México viene de procedencia ilegal.

Asimismo, hizo un llamado para que tanto campesinos como autoridades combatan esta situación: “El uso de estos productos ilegales se combate por medio de educación y capacitación de los agricultores para así tener un campo agrícola con presencia de polinizadores sanos”.

Son muchos los expertos que sostienen que el uso indiscriminado de agroquímicos es uno de los factores que provocan la muerte de las abejas.

En este sentido, México presenta cierto atraso en la regulación, al estar permitidas 180 sustancias tóxicas para cultivos que en la Unión Europea están prohibidas.

Para impulsar la producción agrícola mundial, las tecnologías en el campo han evolucionado. Cada año se invierten más de 7.000 millones de dólares en investigación y desarrollo de nuevas moléculas de plaguicidas más seguras y específicas.

Entre los polinizadores más castigados están las abejas. El himenóptero sufre una crisis de población y México no es la excepción.

En los pasados tres años murieron más de 4.000 millones de abejas, según informó a Efe la plataforma Save The Bees MX.

El mes pasado, el académico de la Facultad de Medicina, Veterinaria y Zootecnia de la UNAM Rafael Ojeda alertó en conferencia de prensa que “a nivel mundial se han registrado pérdidas del 50 y 80 % en distintas poblaciones de abejas”.

De acuerdo con estimaciones de la ONU, para el año 2050 se requerirá aumentar la producción de comida en un 60 % para alimentar a las más de 10.000 millones de personas que se estima habitarán el planeta. Por lo tanto, cuidar a los polinizadores se vuelve cada día más esencial. EFE